Jueves, 27 de noviembre de 2014

Te detienes ante un cuadro de la exposición, un restaurante de comida rápida, la esquina de una calle solitaria, los rótulos de los comercios, una escena cotidiana. Encuentras nuevos detalles al acercarte al cuadro, los clientes del restaurante con gesto hastiado, la línea de luz y sombra que divide los edificios tras el restaurante, el reflejo en los ventanales. Miras alrededor, una explicación sobre la primera generación de pintores hiperrealistas, los cuadros que te quedan por ver, y algo respira dentro de ti.
Tus pasos resuenan en el suelo de madera, apenas te encuentras con otras personas, una mujer con una audio guía que se balancea delante de los cuadros, un hombre que saca fotos con su móvil, una clase de adolescentes que escuchan a su profesora (les habla de objetivos gran anular y técnicas fotográficas). Las imágenes se repiten, restaurantes de comida rápida y moteles, fragmentos de coches clásicos y calles de ciudad, cada cuadro una copia minuciosa de la realidad, una extensión de ella.
Te sorprende la luz que ilumina parte de un salón (las cortinas filtran la luz, que se difumina en un sofá y una alfombra), la oscuridad sobre la mesa redonda y el resto de la habitación, sientes cierta tensión y misterio, una habitación vacía, la luz que incide en una esquina, la soledad y la quietud que transmite. Por momentos piensas en las crónicas de motel de Sam Shepard, las parejas en crisis de Carver, los cuentos de Richard Ford. Pasas rápido por los cuadros que juegan con las líneas y las curvas de los coches, te asombras ante uno que es puro reflejo, un maniquí en un escaparate y la calle reflejada en el cristal de la tienda (los transeúntes, los edificios y el tráfico que ocupan un mismo espacio), observas a los obreros que miran cabizbajos junto a la barra de un bar y las calles mojadas y limpias de Nueva York que reflejan los edificios y el cielo (por un momento ves tu sombra y el reflejo de los otros cuadros sobre uno de ellos, la realidad del presente se adentra en la realidad del pasado)
Hay un cuadro de una calle principal que te emociona, los cruces de las carreteras, los edificios de ladrillo rojo, los gestos inacabados de los transeúntes, un hombre sentado en un banco frente a un restaurante, la postura de espera, las manos sobre las maderas del banco (un gesto que le agarra a la vida). Apuntas nombres de artistas y cuadros, Richard Estes, Anthony Brunelli, Robert Neffson, vuelves sobre tus pasos, ves pistolas atómicas y azucarillos, las nubes sobre Moscú y las aceras vacías, los coches aparcados en callejones oscuros y una mujer desnuda que captura la última luz del día. Intentas retener cada cosa que ves para escribir sobre ello más tarde hasta que te quedas en silencio y unes los cuadros a la literatura y tus propios recuerdos y piensas que Estados Unidos, la imagen que tienes de Estados Unidos, está en esos cuadros.

http://www.museobilbao.com/exposiciones/hiperrealismo-1967-2013-217



(coda)
Entras en la cafetería del museo. Intentas detener la avalancha de imágenes que llevas dentro, las reflexiones sobre la luz y el tiempo, lo cotidiano y la lentitud. Dejas el café sobre la mesa y te sientas frente al gran ventanal. El tintineo de la cucharilla contra la taza y tu mirada perdida entre los árboles del parque. Observas los árboles desnudos junto a los árboles de hoja perenne, las hojas amarillas y naranjas sobre el suelo, la telaraña de ramas que se suceden hasta el horizonte, la gente que pasa y cruza tu mirada contigo por un segundo y no sabes si eres el observador o el observado.
Te decides por un camino asfaltado del parque (recuerdas otros parques donde no hay asfalto, sólo tierra y árboles, recuerdas las tardes en los bosques gallegos, cuando recogías piñas para el invierno). Un grupo de niños pequeños se acerca a una fuente e intenta ver su reflejo en el agua. Pisas las hojas secas del camino y crujen bajo tus pies. Te acercas a un castaño gigante, el tronco voluminoso, las raíces retorcidas en la tierra alrededor, las ramas que se curvan hacia el cielo. Sientes que es un mamut y sonríes.



Publicado por elchicoanalogo @ 6:27  | diapositivas
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