Viernes, 05 de diciembre de 2014

Hay algo diferente en Historias naturales a mis otras lecturas de Primo Levi. Aquí no hay relatos sobre los campos de concentración, el horror y la perversidad de la solución final nazi o el silencio y la mirada al otro lado de la población alemana, un silencio que ayudó a sobrepasar los límites de la infamia, aquí hay cuentos picarescos y aventureros, hay parodia y ciencia-ficción, hay extrañas máquinas que componen versos o replican humanos y centauros enamorados de mujeres, hay pastillas que cambian el dolor por placer y la búsqueda de la evolución última del ser humano, hay tiempo congelado y despertar un día al año y el debate sobre la creación del hombre y qué atributos debería tener y a qué animal tendría que parecerse. Levi aúna realidad y sueño, ciencia y creencia, locura, dolor y búsqueda.  Aunque no se mencione el lager, los kapos o Auschwitz, su presencia está bajo algunos cuentos donde se lleva el conocimiento humano hasta el límite, donde se busca una nueva criatura y extraños experimentos, cambiar dolor por placer y que la muerte sea algo querido, creer que los ángeles no son invención sino nuestro futuro evolucionado, crear una frontera que separe el ideal humano de la realidad.

En alguno de los cuentos de Historias naturales se repiten personajes e historias, el señor Simpson, representante de una marca americana de inventos estrafalarios, versificadores que componen poemas o copiadoras capaces de replicar diamantes, arañas o seres humamos, o un extraño aparato donde vivir una experiencia de realidad virtual y otro capaz de medir la belleza o la destreza para comunicarse con abejas y hormigas e intentar crear un mundo de trueque y beneficio para animales y humanos. En los cuentos protagonizados por el representante Simpson Levi anticipa la clonación o la realidad virtual, y lo hace con un tono a veces divertido, a veces asombrado y alerta ante los deseos humanos, la tecnología como nuevo modo de conquista y alienación, como forma de buscar al ser humano perfecto que desplace y elimine a los seres imperfectos.

Hay cuentos extraordinarios en Historias naturales, Los mnemagogos, o un científico que crea y captura olores que disparan un recuerdo, lugares, tiempos y personas evocados a través de un olor, El amigo del hombre, un filólogo que encuentra en las fotografías microscópicas de la tenía un ritmo en sus filamentos y descubre un lenguaje secreto donde la tenia habla consigo misma, con el cuerpo que habita y al que desea conocer, una especie de rezo a un creador mudo, el horror en Versamina, cambiar dolor por placer, los animales y humanos que se hieren y golpean hasta la muerte en busca del placer último, Mariposa angelical, buscar la evolución última de los humanos y creer que los ángeles son nuestro futuro, El sexto día, donde se debate sobre cómo crear al hombre y a partir de qué animal conocido, anatómicos, economistas, psicólogos que intentan realizar el encargo de dar vida al ser humano, Quaestio de Centauris, un centauro escindido entre su parte animal y su parte humana.

Historias naturales es un gran libro de cuentos, un Levi que se centra en la tecnología, la química y la biología, que habla de manera divertida a veces y asombrada otras sobre el futuro de la humanidad, que busca los mundos posibles que están por llegar. Tengo en mis estanterías Defecto de forma, será el próximo libro de relatos de Levi que lea.

 



Montesanto contaba muchas cosas. De su cruel iniciación profesional en los campos y las trincheras de la última guerra, de su tentativa de carrera universitaria, emprendida con entusiasmo, continuada con apatía  y abandonada entre una indiferencia por parte de los colegas que había quebrantado todas sus iniciativas, de su voluntario exilio en una conducta extraviada, en busca de algo demasiado indefinible para poder ser encontrado. Habló luego también de su actual condición de hombre solitario, extranjero en medio de una comunidad de gente irreflexiva, unos buenos y otros malos, pero irreparablemente lejanos para él; de la preponderancia definitiva del pasado sobre el presente, y del naufragio postrero de cualquier pasión, a excepción de la fe en la dignidad del pensamiento y en la supremacía del espíritu.

( … )

En ciertos lagos de México vive un animalejo de nombre imposible un poco parecido a la salamandra. Desde hace no sé cuántos millones de años vive allí tan tranquilo y como si nada, pero sin embargo es el titular y el responsable de una especie de escándalo biológico: porque se reproduce en estado de larva. Ahora bien, por lo que he oído decir éste es un asunto gravísimo, una herejía intorelable, un golpe bajo de la naturaleza en perjuicio de sus investigadores y legisladores. Total, que es como si un gusano, o mejor dicho, una oruga, una hembra quiero decir, se apareara con otro gusano, fuera fecundada y pusiese los huevos antes de convertirse en mariposa. Y de los huevos, como es natural, nacieran otras orugas. Y entonces, ¿para qué sirve llegar a mariposa? ¿Para qué sirve convertirse en «insecto redomado»? Se podría incluso prescindir de ello.
De hecho, el axolotl (así se llama el monstruito, se me había olvidado decirlo) prescinde de ello. Prescinde de ello casi siempre. Solamente un individuo entre cientos o miles, tal vez particularmente longevo, bastante tiempo después de haberse reproducido, se transforma en un animal diferente. No ponga esa cara, Smirnov, o si no diga algo usted. Cada uno se expresa como ouede y como sabe. -Hizo una pausa-. Neotenia, eso es, así es como se llama este lío, el de un animal que se reproduce en estado de larva.
Habían acabado de cenar y era hora de fumar unas pipas. Los nueve hombres se trasladaron a la terraza.
-Está bien, es todo muy interesante, pero no veo la relación que puede guardar... -dijo el francés.
-Estamos llegando. Queda todavía por decir que desde hace algunos decenios parece que ustedes -(y señaló con la mano hacia el sitio donde estaba Smirnov)- han conseguido meter la mano en estos fenómenos, dirigirlos en cierta manera. Parece que, si les suministran a los axolotl extractos hormonales...
-Extracto tiroideo -precisó Smirnov, de mala gana.
-Gracias. Extracto tiroideo; pues parece que entonces la mutación se produce siempre. Quiero decir antes de la muerte del animal. Ahora bien, esto es lo que a Leeb se le había metido en la cabeza. Que esta condición no es tan excepcional como parece; que otros animales, tal vez muchos, tal vez todos, tal vez incluso el hombre, guardan algo de reserva, una potencialidad, una ulterior capacidad de desarrollo. Que se encuentran, mucho más de lo que se puede imaginar, en estado de esbozos, de copias malas, que pueden convertirse en «otros», y que si no llegan a serlo es simplemente porque la muerte interviene antes. En una palabra, que también nosotros somos neotónicos.
-¿Sobre qué bases experimentales? -preguntó alguien en la oscuridad.
-Ninguna, o muy pocas. Entre los documentos hay un largo manuscrito suyo; una mezcla bien curiosa de observaciones agudas, divagaciones literarias y mitológicas, apuntes polémicos llenos de rencor, rastreras adulaciones a Personas Muy Importantes de la época. No me extraña que haya permanecido inédito. Hay un capítulo sobre la tercera dentición de los centenarios, que contiene también una curiosa casuística sobre calvos a quienes les ha vuelto a salir el pelo en edad muy tardía. Otro capítulo trata de la iconografía de los ángeles y los diablos, desde los sumerios a Melozzo da Fordi, pasando por Cimabue y Rouault; contiene un pasaje que me ha parecido fundamental, en el cual Leeb, a su modo al mismo tiempo apodíptico y confuso, pero con una insistencia maniática, formula la hipótesis de que..., bueno, de que los ángeles no son una invención fantástica, ni seres sobrenaturales, ni un sueño poético, sino que son nuestro futuro, aquello en que nos convertiremos o en que nos podríamos convertir, caso de que viviéramos lo bastante o nos sometiéramos a sus manipulaciones.
Primo Levi
Historias naturales (traducción de Carmen Martín Gaite. El aleph editores)


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Publicado por elchicoanalogo @ 6:11  | Libros...
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