Jueves, 01 de enero de 2015

Las habitaciones de hospital, las salas de espera, las cafeterías, un banco a la ría y una estación de tren, un jardín japonés, los mástiles del puerto, las antenas sobre los tejados rojos, las vías en curva, el sonido de la megafonía anunciando la partida de los trenes y las campanadas de una basílica, el goteo de un suero, el ruido de las camillas en el pasillo, las despedidas junto a los andenes, el sonido del viento entre los árboles y las conversaciones en segundo plano, la luz pausada de diciembre, las hojas amarillas sobre la acera y la línea del atardecer sobre los edificios, todos los lugares en los que he leído sobre otros mundos posibles.

De las lecturas de 2014, Birlibirloque, un divertido juego de ilusionismo, el humor de Vonnegut para hablar de la estupidez humana, para poner en solfa creencias, religiones, políticas y mitos y ponernos ante el espejo de quienes realmente somos.

La escritura exhaustiva de Philip Roth en la excepcional Pastoral americana y Richard Ford en Acción de Gracias, Roth que repasa la historia estadounidense de mediados de siglo, que habla de apariencias y realidad, que desmonta el modo de vida americano y muestra una sociedad descarnada, Ford que retoma a Frank Bascombe para escribir sobre el cambio de siglo, unas elecciones fraudulentas, una vida observada en distancia, sin tomar partido, ambas novelas que se centran en la crítica a la política de su país. Nélida Piñón y La república de los sueños, una historia que empieza con alguien que espera su muerte y recapitula la vida de un muchacho de trece años que huyó de Galicia y cruzó un océano para conseguir una vida nueva en Brasil, la importancia de las historias contadas, de las raíces y de lo que dejamos atrás, la transformación de un país vista por aquellos que llegaron en un barco y un catalejo que muestra no el presente sino el pasado.

John Steinbeck. Su libro Viajes con Charley en busca de Estados Unidos, carreteras, moteles, paisajes desnudos, el silencio y los encuentros por azar, saber que no existe aquel país de la juventud, que las huellas se han borrado con el tiempo y que el viaje decide su propio destino y final. Los reportajes de Los vagabundos de la cosecha, el germen de Las uvas de la ira, mostrar las consecuencias de una crisis económica y de la sequía, la cara de los derrotados y los gestos tiránicos de los que tienen el poder y el dinero, la esperanza por  un puñado de hombres y mujeres que luchan por salir adelante y ayudar al prójimo. El cuento La perla, sobre la codicia que rompe una vida contemplativa y pobre.

La trilogía La lucha por la vida de Baroja, el Madrid de finales del siglo diecinueve y principios del veinte, un muchacho que llega del campo e intenta sobrevivir en una ciudad en cambio y construcción, la escritura desmañada de Baroja. Los recortes de periódico de Isabel Bono en Cahier y la intensidad y la lucha de Isabel Tejada Balsas en El alma irreversible.

Los cuentos de El bosque animado, los árboles, animales, aparecidos y personajes que pueblan un lugar de leyenda, los relatos de Olive Kitteridge, la tristeza por el paso del tiempo, por no darse cuenta de las cosas a tiempo, por las vidas y el amor perdidos, la dureza de A sangre y fuego, historias sobre nuestra guerra civil, la ficción y el periodismo entrelazados, la locura que no entiende de bandos, las historias de frontera de Dorothy M. Johnson y de Willa Cather, espacios abiertos, aventuras inimaginables, la lucha por la supervivencia y las personas que guardamos dentro de nosotros como recuerdo de nuestro pasado, la ironía, el humor y la ternura de O. Henry en sus cuentos sobre Nueva York, la ciudad como un personaje más.

Tallo de hierro. Vagabundos, perdedores, un baúl que guarda quienes fuimos antes de caer y de convertirnos en un desecho humano, las conversaciones con los propios fantasmas, la violencia soterrada y el frío de las noches que acaba con cualquier ilusión. Los relatos de Cărtărescu y Herta Muller, duros, oníricos, contundentes, la locuacidad de Hrabal en Yo que he servido al rey de Inglaterra, una novela picaresca, divertida y triste.

Los últimos libros del año, leídos a trompicones por la rapidez de diciembre, La peste, una ciudad asolada por una epidemia, que se descompone mientras libra una lucha por la supervivencia, los sermones que hablan de merecer el castigo y de arrodillarse para rezar y la montaña de emociones, incredulidad, lucha, resignación, dolor, valentía, degeneración, Las raíces del cielo, un hombre que lucha por los elefantes y el dolor por creer en el ser humano.



La noche tatuada - Alfonso Brezmes
Ángeles derrotados - Denis Johnson
La busca - Pío Baroja
Las palabras perdidas - Alfredo Buxán
Birlibirloque - Kurt Vonnegut
Mala hierba - Pío Baroja
La guerra de los mundos - H.G. Wells
Aurora roja - Pío Baroja
El bosque animado - Wenceslao Fernández Flórez
Te regalo un cuento - Jorge Gonzalvo y Cecilia Varela
El sabor de un hombre - Slavenka Drakulic
Ritmo lento - Carmen Martín Gaite
Pecados sin cuento - Richard Ford
Mi Ántonia - Willa Cather
American Gods - Neil Gaiman
La muerte salió cabalgando de Persia - Peter Hajnóczy
Una historia violenta - Antonio Soler
Los disparos del cazador - Rafael Chirbes
Los idiomas comunes - Laura Casielles
Nosotros, los ahogados - Carsten Jensen
Los silencios del doctor Murke - Heinrich Böll
Indian Country - Dorothy M. Johnson
Suite francesa - Irene Némirosky
Los Living - Martín Caparrós
Sylvie - Gérard de Nerval
Narración de Arthur Gordon Pym - Edgar Allan Poe
Adiós a las armas - Ernest Hemingway
La voz de Nueva York - O. Henry
Mujeres - Charles Bukowski
El vagabundo de las estrellas - Jack London
Diario de K. - Karmelo C. Iribarren
Desayuno de campeones - Kurt Vonnegut
A sangre y fuego - Manuel Chaves Nogales
La puerta - Magda Szabó
Que el vasto mundo siga girando - Colum McCann
La mecánica del corazón - Mathias Malzieu
Insomnio - Fernando Luis Chivite
La república de los sueños - Nélida Piñón
Si nadie habla de las cosas que importan - Jon McGregor
Tiempo desarticulado - Philip K. Dick
Sukút - Isabel Bono
Cahier - Isabel Bono
El tiempo envejece deprisa - Antonio Tabucchi
Las lágrimas de San Lorenzo - Julio Llamazares
Olive Kitteridge - Elizabeth Strout
Nostalgia - Mircea Cărtărescu
Viajes con Charley en busca de Estados Unidos - John Steinbeck
La librería ambulante - Chistopher Morley
El pretendiente americano - Mark Twain
Tallo de hierro - William Kennedy
Los vagabundos de la cosecha - John Steinbeck
Que levante mi mano quien crea en la telequinesia - Kurt Vonnegut
El camino del tabaco - Erskine Caldwell
El día de mañana - Ignacio Martínez de Pisón
La solución final - Michael Chabon
Pastoral americana - Philip Roth
El alma irreversible - Isabel Tejada Balsas
En tierras bajas - Herta Müller
Todo lo que hay - James Salter
La perla - John Steinbeck
Yo que he servido al rey de Inglaterra - Bohumil Hrabal
Antología de Spoon River - Edgar Lee Masters
En la Patagonia - Bruce Chatwin
El sentido de un final - Julian Barnes
Historias naturales - Primo Levi
El demonio vestido de azul - Walter Mosley
El mejor de los mundos - Quim Monzó
Gente en su sitio - Quino
Acción de gracias - Richard Ford
La peste - Albert Camus
Las raíces del cielo - Romain Gary



Tags: Kurt Vonnegut, Isabel Bono, Pío Baroja, Philip Roth, Richard Ford, John Steinbeck, William Kennedy

Publicado por elchicoanalogo @ 6:39  | Diarios de lectura
Comentarios (2)  | Enviar
Comentarios

Me encanta ver que tu pasión por los libros no ha disminuido ni un ápice. ¡Así me gusta, Fer! Y ya sabes, ahora toca poner las mismas ganas en el 2015. ¡Arrumacos!

Publicado por Jesus
Lunes, 05 de enero de 2015 | 11:29

Ya sabes, gaditano lindo, la literatura no se cura. Y empieza bien el año lector, finiquitado uno de Coupland ahora estoy con mi primer Pamuk, a ver qué tal. ¡Grandes lecturas y cariños aún más grandes, Jesús!

Publicado por elchicoanalogo
Lunes, 05 de enero de 2015 | 16:05