<?xml version="1.0" encoding="utf-8"?><!-- generator="FeedCreator 1.7.2-ppt (info@mypapit.net)" --><feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom">    <title>Espacios en blanco...</title>    <subtitle>Correo de contacto: despuesdelnaufragio@yahoo.es</subtitle>    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://despuesdelnaufragio.blogcindario.com/"/>    <id>http://despuesdelnaufragio.blogcindario.com/</id>    <updated>2009-11-19T10:07:46+01:00</updated>    <generator>FeedCreator 1.7.2-ppt (info@mypapit.net)</generator><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://despuesdelnaufragio.blogcindario.com/atom.xml" />    <entry>        <title>Algún día (Darío Jaramillo Agudelo)</title>        <link rel="alternate" type="text/html" href="http://despuesdelnaufragio.blogcindario.com/2009/11/00701-algun-dia-dario-jaramillo-agudelo.html"/>        <published>2009-11-15T04:02:00+01:00</published>        <updated>2009-11-15T04:02:00+01:00</updated>        <id>http://despuesdelnaufragio.blogcindario.com/2009/11/00701-algun-dia-dario-jaramillo-agudelo.html</id>        <author>            <name>elchicoanalogo</name>        </author>        <summary type="html">&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: small;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial,helvetica,sans-serif;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #000000;&quot;&gt;Alg&amp;uacute;n d&amp;iacute;a te escribir&amp;eacute; un poema que no &lt;br /&gt;mencione el aire ni la noche; &lt;br /&gt;un poema que omita los nombres de las flores, &lt;br /&gt;que no tenga jazmines o magnolias. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alg&amp;uacute;n d&amp;iacute;a te escribir&amp;eacute; un poema sin p&amp;aacute;jaros, &lt;br /&gt;sin fuentes, un poema que eluda el mar &lt;br /&gt;y que no mire a las estrellas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alg&amp;uacute;n d&amp;iacute;a te escribir&amp;eacute; un poema que se limite &lt;br /&gt;a pasar los dedos por tu piel &lt;br /&gt;y que convierta en palabras tu mirada. &lt;br /&gt;Sin comparaciones, sin met&amp;aacute;foras; &lt;br /&gt;alg&amp;uacute;n d&amp;iacute;a escribir&amp;eacute; un poema que huela a ti, &lt;br /&gt;un poema con el ritmo de tus pulsaciones, &lt;br /&gt;con la intensidad estrujada de tu abrazo. &lt;br /&gt;Alg&amp;uacute;n d&amp;iacute;a te escribir&amp;eacute; un poema, el canto de mi dicha.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Dar&amp;iacute;o Jaramillo Agudelo&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Alg&amp;uacute;n d&amp;iacute;a&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;</summary>    </entry>    <entry>        <title>(500) Días juntos (Marc Webb)</title>        <link rel="alternate" type="text/html" href="http://despuesdelnaufragio.blogcindario.com/2009/11/00700-500-dias-juntos-marc-webb.html"/>        <published>2009-11-13T22:02:33+01:00</published>        <updated>2009-11-13T22:02:33+01:00</updated>        <id>http://despuesdelnaufragio.blogcindario.com/2009/11/00700-500-dias-juntos-marc-webb.html</id>        <author>            <name>elchicoanalogo</name>        </author>        <summary type="html">&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: small;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial,helvetica,sans-serif;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #000000;&quot;&gt;Las relaciones amorosas son complejas, extra&amp;ntilde;as, dolorosas, extremistas. Pasamos de la pasi&amp;oacute;n al vac&amp;iacute;o, de la atracci&amp;oacute;n casi salvaje a la rutina, del miedo a la contenci&amp;oacute;n&amp;hellip; de la estabilidad a la p&amp;eacute;rdida. El amor, esa cosa extra&amp;ntilde;a que llamamos amor, es vivir en una permanente monta&amp;ntilde;a rusa de emociones que no podemos controlar. Y a&amp;uacute;n as&amp;iacute;, el dolor y la angustia, la euforia y la impulsividad, merecen la pena. En eso pensaba mientras se encend&amp;iacute;an las luces de la salas de cine, al final de esa peque&amp;ntilde;a maravilla que es 500 d&amp;iacute;as juntos.&lt;br /&gt;Tom es un arquitecto que trabaja como creador de postales de felicitaci&amp;oacute;n. Creci&amp;oacute; con las l&amp;aacute;nguidas canciones pop de los grupos brit&amp;aacute;nicos y la convicci&amp;oacute;n del amor rom&amp;aacute;ntico, el amor idealizado y para siempre. Summer es una mujer de una atractivo casi magn&amp;eacute;tico. Cualquier movimiento desencadena peque&amp;ntilde;os terremotos a su alrededor. Creci&amp;oacute; amando su larga melena negra y sabiendo lo f&amp;aacute;cil que es cortarla. Como se dice al inicio de la pel&amp;iacute;cula, estas es una historia de chico conoce chica. Pero no es una historia rom&amp;aacute;ntica.&lt;br /&gt;Contada a modo de puzzle temporal, con continuos saltos en el tiempo, se muestran esos 500 d&amp;iacute;as donde Tom y Summer se cruzan. Al igual que hizo Stanley Donen con Dos en la carretera, este cruce temporal te permite pasar de un plano de un Tom desenfadado, euf&amp;oacute;rico, enamorado a otro abatido, derrotado, sin saber qu&amp;eacute; demonios pasa por la cabeza de Summer. As&amp;iacute; es el amor, el &amp;eacute;xtasis de una noche de sexo, la ma&amp;ntilde;ana donde sientes ganas de bailar, la tarde donde s&amp;oacute;lo hay vac&amp;iacute;o y p&amp;eacute;rdida.&lt;br /&gt;500 d&amp;iacute;as juntos es una pel&amp;iacute;cula emocionante y conmovedora, muy cercana y, sobre todo, realista. Realista porque todos nos reconocemos en los sentimientos de Tom y las diferentes etapas de su amor, porque no se tiende a la dramatizaci&amp;oacute;n exagerada de una ruptura ni a la banalizaci&amp;oacute;n edulcorada de las comedias rom&amp;aacute;nticas.&lt;br /&gt;El cine independiente guarda sorpresas como esta pel&amp;iacute;cula, sus historias son adultas y con espacio para la reflexi&amp;oacute;n del espectador. A veces uno sale de 500 d&amp;iacute;as juntos para adentrarse en su propio pasado, una imagen, un gesto, te hace recordar aquellas caricias que empezaron a escasear hasta extinguirse por completo. Pel&amp;iacute;culas como Antes del amanecer, Ruby en el para&amp;iacute;so, Simple Men o Extra&amp;ntilde;os en el para&amp;iacute;so te dejan entrever la realidad de manera humor&amp;iacute;stica, melanc&amp;oacute;lica, reflexiva y siempre adulta.&lt;br /&gt;Hay una peque&amp;ntilde;a pel&amp;iacute;cula, Falling in love again, de un veintea&amp;ntilde;ero y desconocido directo, Steven Paul, que hablaba sobre la vida de un matrimonio desde la adolescencia hasta su crisis. Rodada en 1979 y con una joven Michelle Pfeifer, recuerdo haberme sorprendido por esa historia de amor matrimonial contada con saltos en el tiempo y donde se nos habla de c&amp;oacute;mo ese amor rom&amp;aacute;ntico se convierte en una relaci&amp;oacute;n entre dos personas que se quieren pero que ya no est&amp;aacute;n enamoradas del otro. El amor es lo que queda cuando termina la pasi&amp;oacute;n. Y est&amp;aacute; bien. Nadie podr&amp;iacute;a vivir eternamente enamorado, acabar&amp;iacute;a desquiciado y lun&amp;aacute;tico si su vida fuera como los primeros meses de una relaci&amp;oacute;n amorosa.&lt;br /&gt;En 500 d&amp;iacute;as juntos Tom est&amp;aacute; enamorado. Summer no. Y Tom vive ese amor como una de esas historias de pel&amp;iacute;cula (de comedia musical), una explosi&amp;oacute;n de emociones incontrolables. Y vive la p&amp;eacute;rdida como una obsesi&amp;oacute;n y un vac&amp;iacute;o alienantes. El amor nos hace dejar nuestra vida en manos de otra persona, inconscientemente buscamos que sea el otro quien no d&amp;eacute; la felicidad.&lt;br /&gt;Con un final esperanzador y realista, Tom se despide de nosotros con un gui&amp;ntilde;o y la certeza de que todo es puro azar y que los cruces de camino son infinitos y s&amp;oacute;lo nosotros, no un destino ajeno, podemos elegir uno u otro camino de final siempre incierto. Y que el amor, ya sea idealizado, puramente sexual, cambiante, eterno o de un fin de semana, nos marca y define. Y merece la pena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Informaci&amp;oacute;n: &lt;a href=&quot;http://www.filmaffinity.com/es/film917377.html&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;http://www.filmaffinity.com/es/film917377.html&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;embed src=&quot;http://www.youtube.com/v/JZKHghwE0CM&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1&amp;amp;&quot; width=&quot;425&quot; height=&quot;344&quot; type=&quot;application/x-shockwave-flash&quot; wmode=&quot;transparent&quot; allowscriptaccess=&quot;always&quot; allowfullscreen=&quot;true&quot;&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;</summary>    </entry>    <entry>        <title>Obras completas (y otros cuentos) (Augusto Monterroso)</title>        <link rel="alternate" type="text/html" href="http://despuesdelnaufragio.blogcindario.com/2009/11/00699-obras-completas-y-otros-cuentos-augusto-monterroso.html"/>        <published>2009-11-10T04:15:00+01:00</published>        <updated>2009-11-10T04:15:00+01:00</updated>        <id>http://despuesdelnaufragio.blogcindario.com/2009/11/00699-obras-completas-y-otros-cuentos-augusto-monterroso.html</id>        <author>            <name>elchicoanalogo</name>        </author>        <summary type="html">&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #000000;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: small;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial,helvetica,sans-serif;&quot;&gt;&lt;em&gt;Con este t&amp;iacute;tulo de impasible iron&amp;iacute;a se dio a conocer un escritor de excepci&amp;oacute;n, el guatemalteco Augusto Monterroso. Desde ese primer libro inciso, provocador, centellante, inesperado, Monterroso se instal&amp;oacute;, como quien no quiere la cosa, como a hurtadillas, en primera l&amp;iacute;nea de la literatura en lengua espa&amp;ntilde;ola, e inici&amp;oacute;, sin prisas, su particular cruzada contra la Solemnidad.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi primer acercamiento a Monterroso fue con el famoso cuento de una frase &amp;ldquo;cuando despert&amp;oacute;, el dinosaurio todav&amp;iacute;a estaba all&amp;iacute;&amp;rdquo;, cuento imaginativo y de infinitas preguntas que apareci&amp;oacute; en este &amp;ldquo;Obras completas (y otros cuentos)&amp;rdquo;.&lt;br /&gt;Estoy sorprendido por este libro de relatos, me he encontrado con un escritor irreverente, profundamente ir&amp;oacute;nico y original, capaz de suscitar una sonrisa mal&amp;eacute;vola con una historia de un par de p&amp;aacute;ginas. Relatos breves, algunos de una frase o una p&amp;aacute;gina, en lo que Monterroso se fija en unos personajes curiosos con una iron&amp;iacute;a y sarcasmo negros.&lt;br /&gt;En &amp;ldquo;Mister Taylor&amp;rdquo; asistimos al nacimiento de un negocio de reducci&amp;oacute;n de cabezas en un pa&amp;iacute;s latinoamericano y c&amp;oacute;mo el intento de mantener el &amp;eacute;xito y la demanda estadounidense termina con la poblaci&amp;oacute;n del pa&amp;iacute;s. &lt;br /&gt;En &amp;ldquo;Uno de cada tres&amp;rdquo; Monterroso parece anticipar el mundo de Internet, los blogs y las redes sociales. El narrador propone al lector un espacio radiof&amp;oacute;nico para que pueda tener al tanto de su vida a sus amigos. &lt;br /&gt;&amp;ldquo;Sinfon&amp;iacute;a conclusa&amp;rdquo; se detiene en un organillero que encuentra los movimientos finales de la sinfon&amp;iacute;a inconclusa de Schubert. Cuento de una sola frase de dos p&amp;aacute;ginas, sin comas ni puntos, es una peque&amp;ntilde;a virguer&amp;iacute;a escritor con un humor ir&amp;oacute;nico y, a la vez, melanc&amp;oacute;lico. &lt;br /&gt;&amp;ldquo;Primera dama&amp;rdquo;, o esas antiguas mujeres de alta sociedad que se dedican a organizar actos ben&amp;eacute;ficos como excusa para ser el centro de atenci&amp;oacute;n social. &lt;br /&gt;Al leer &amp;ldquo;El eclipse&amp;rdquo; pens&amp;eacute; en una vuelta de tuerca a Un yanqui en la corte del rey Arturo, un misionero intenta utilizar un eclipse para librarse del sacrificio de unos habitantes de la selva. &lt;br /&gt;&amp;ldquo;Di&amp;oacute;genes tambi&amp;eacute;n&amp;rdquo; o el juego de las personalidades m&amp;uacute;ltiples. &lt;br /&gt;&amp;ldquo;El dinosaurio&amp;rdquo; es un destello de inteligencia sin l&amp;iacute;mite, una peque&amp;ntilde;a frase que te abre a un mundo de preguntas incontenibles. &lt;br /&gt;&amp;ldquo;Leopoldo (sus trabajos)&amp;rdquo; es mi cuento favorito, un hombre escritor a su pesar al que no le gusta escribir y que pasa su vida intentando terminar un relato. Curioso el personaje de Leopoldo, c&amp;oacute;mo explica su vida y se va deteniendo en algunos pasajes con los que podr&amp;iacute;a construir un relato y c&amp;oacute;mo toma constantes notas para cuentos que nunca empieza. &lt;br /&gt;&amp;ldquo;El concierto&amp;rdquo;, las impresiones de un hombre poderoso ante los recitales de su hija. &lt;br /&gt;En &amp;ldquo;El centenario&amp;rdquo; se describen las andanzas del hombre m&amp;aacute;s alto del mundo y su curioso final. &lt;br /&gt;&amp;ldquo;No quiero enga&amp;ntilde;arlos&amp;rdquo;, o una mujer de un productor que intenta convencer a la audiencia de que no es una buena actriz en un discurso largo que nadie entiende. &lt;br /&gt;&amp;ldquo;Vaca&amp;rdquo; apenas ocupa media p&amp;aacute;gina, un cuento corrosivo. &lt;br /&gt;El libro termina con &amp;ldquo;Obras completas&amp;rdquo;, que gira alrededor de un profesor literario y maestro para las nuevas generaciones que se topa en sus tertulias con un t&amp;iacute;mido poeta, Feijoo&amp;hellip;&lt;br /&gt;Obras completas (y otros cuentos) es un libro divertido, sarc&amp;aacute;stico y original. Recomendable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ufanamente, casi con orgullo, Leopoldo Ral&amp;oacute;n empuj&amp;oacute; la puerta giratoria y efectu&amp;oacute; por en&amp;eacute;sima vez su triunfal entrada en la biblioteca. Recorri&amp;oacute; las mesas, con un amplio y cansado vistazo, en busca de un lugar c&amp;oacute;modo y tranquilo; salud&amp;oacute; a dos o tres conocidos con su resignado gesto habitual de &amp;ldquo;pues bien, aqu&amp;iacute; me tienen de nuevo en la tarea&amp;rdquo;, y avanz&amp;oacute; sin prisa, seguro de s&amp;iacute; mismo, abri&amp;eacute;ndose paso por medio de repetidos &amp;ldquo;con permiso, con permiso&amp;rdquo;, que sus labios no pronunciaban, pero que eran f&amp;aacute;ciles de adivinar en su expresi&amp;oacute;n amable y conciliadora. Tuvo la fortuna de encontrar su lugar preferido. Le gustaba sentarse frente a la puerta de la calle, lo que le ofrec&amp;iacute;a la oportunidad de hacer un descanso en sus fatigosas investigaciones cada vez que entraba una persona. Cuando &amp;eacute;sta era del g&amp;eacute;nero femenino, Leopoldo dejaba moment&amp;aacute;neamente el libro y se dedicaba a observarla con&amp;nbsp; su penetraci&amp;oacute;n de costumbre, con esa mirada llena del brillo que da la inteligencia alerta. A Leopoldo le gustaban los cuerpos bien formados; pero no era &amp;eacute;ste el principal motivo de su observaci&amp;oacute;n. Lo mov&amp;iacute;an razones literarias. Est&amp;aacute; bien leer mucho, estudiar con ah&amp;iacute;nco, se dec&amp;iacute;a con frecuencia: pero observar a las personas le sirve m&amp;aacute;s a un escritor que la lectura de los mejores libros. El autor que se olvida de esto est&amp;aacute; perdido. La cantina, la calle, las oficinas p&amp;uacute;blicas, rebosan de est&amp;iacute;mulos literarios. Se podr&amp;iacute;a, por ejemplo, escribir un cuento sobre la forma que tienen algunas personas de llegar a una biblioteca, o sobre su modo de pedir un libro, o sobre la manera de sentarse de algunas mujeres. Estaba convencido de que podr&amp;iacute;a escribirse un cuento sobre cualquier cosa. Hab&amp;iacute;a descubierto (y tomado certeras notas sobre ello) que los mejores cuentos, y aun las mejores novelas, est&amp;aacute;n basados en hechos triviales, en acontecimientos cotidianos y sin importancia aparente. El estilo, cierta gracia para hacer resaltar los detalles, lo era todo. La obra superaba a la materia. No cab&amp;iacute;a duda, el mejor escritor era el que de un asunto balad&amp;iacute; hac&amp;iacute;a una obra maestra, un objeto de arte perdurable. &amp;ldquo;El escritor &amp;ndash; dijo una tarde en el caf&amp;eacute;- que m&amp;aacute;s se parece a Dios, el m&amp;aacute;s grande creador, es don Juan Valera: no dice absolutamente nada. De esa nada ha creado una docena de libros.&amp;rdquo; Lo hab&amp;iacute;a dicho por casualidad, casi sin sentirlo. Pero esta frase hizo re&amp;iacute;r a sus amigos y confirm&amp;oacute; con ella su fama de ingenioso.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Augusto Monterroso&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Leopoldo (sus trabajos) en Obras completas (y otros cuentos)&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;</summary>    </entry>    <entry>        <title>Primera parte de un poema de amor (Marlene Recalde )</title>        <link rel="alternate" type="text/html" href="http://despuesdelnaufragio.blogcindario.com/2009/11/00698-primera-parte-de-un-poema-de-amor-marlene-recalde.html"/>        <published>2009-11-07T04:50:00+01:00</published>        <updated>2009-11-07T04:50:00+01:00</updated>        <id>http://despuesdelnaufragio.blogcindario.com/2009/11/00698-primera-parte-de-un-poema-de-amor-marlene-recalde.html</id>        <author>            <name>elchicoanalogo</name>        </author>        <summary type="html">&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: small;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial,helvetica,sans-serif;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #000000;&quot;&gt;Mi amor quiere amor en otro amor;&amp;nbsp;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style=&quot;font-size: small;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial,helvetica,sans-serif;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #000000;&quot;&gt;cubierto como cumbres entre infiernos.&amp;nbsp;&lt;br /&gt;Simulacros de grandes ventanales,&amp;nbsp;&lt;br /&gt;aromas de mandr&amp;aacute;gora, de tierra derribada.&amp;nbsp;&lt;br /&gt;No teme mi amor, ese amor;&amp;nbsp;&lt;br /&gt;puede lacerarlo con sus alucinadas&amp;nbsp;&lt;br /&gt;visiones de la verdad y el dolor...&amp;nbsp;&lt;br /&gt;que dieron vida a sus trasgos,&amp;nbsp;&lt;br /&gt;y muerte a su memoria.&amp;nbsp;&lt;br /&gt;Matare mi amor, con otro amor&amp;hellip;&amp;nbsp;&lt;br /&gt;surcar&amp;eacute; de iris mi frente;&amp;nbsp;&lt;br /&gt;regar&amp;eacute; de sus labios mis elevados&amp;nbsp;&lt;br /&gt;tallos de castigo. Despertare, ser&amp;eacute; ceniza y amor...&amp;nbsp;&lt;br /&gt;Reblandecer&amp;aacute;n sus entra&amp;ntilde;as las paredes de mi destino,&amp;nbsp;&lt;br /&gt;florecer&amp;eacute; en ellas, lo har&amp;eacute;, amor de otro amor.&amp;nbsp;&lt;br /&gt;Arder&amp;aacute;s en el veneno de mis palabras,&amp;nbsp;&lt;br /&gt;te odiar&amp;eacute; para siempre, renacer&amp;eacute; en la verdad del dolor.&amp;nbsp;&lt;br /&gt;No quiero mirarte pero estas ah&amp;iacute;. La oda de mis&amp;nbsp;&lt;br /&gt;palabras recibe tu mirada minada de piedras moradas,&amp;nbsp;&lt;br /&gt;el paisaje se transforma en mi pensamiento,&amp;nbsp;&lt;br /&gt;se abren de nuevo las cumbres del infierno.&amp;nbsp;&lt;br /&gt;Quiero amor envenenado, pero otro amor&amp;hellip; &amp;iexcl;mi amor!&amp;nbsp;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Marlene Recalde&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Primera parte de un poema de amor&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;</summary>    </entry>    <entry>        <title>Bajo palabra (Akira Yoshimura)</title>        <link rel="alternate" type="text/html" href="http://despuesdelnaufragio.blogcindario.com/2009/11/00697-bajo-palabra-akira-yoshimura.html"/>        <published>2009-11-06T04:15:00+01:00</published>        <updated>2009-11-06T04:15:00+01:00</updated>        <id>http://despuesdelnaufragio.blogcindario.com/2009/11/00697-bajo-palabra-akira-yoshimura.html</id>        <author>            <name>elchicoanalogo</name>        </author>        <summary type="html">&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: small;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial,helvetica,sans-serif;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #000000;&quot;&gt;&lt;em&gt;Shiro Kikutani, modesto profesor, apu&amp;ntilde;al&amp;oacute; a su mujer, mutil&amp;oacute; a su amante e incendi&amp;oacute; la casa donde se encontraban. Condenado a prisi&amp;oacute;n perpetua, Shiro no consigue arrepentirse de haber asesinado a Emiko, pues lo considera un crimen plenamente justificado. Tras diecis&amp;eacute;is a&amp;ntilde;os de solitario confinamiento, se le concede libertad condicional y es arrojado a un mundo mecanizado e implacable, el nuestro.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La lluvia golpeaba el cristal de la ventana cuando cerr&amp;eacute; Bajo palabra, de Akira Yoshimura. Me llev&amp;eacute; el libro a los labios, mis manos fuertemente cerradas sobre las hojas, noqueado por su final amargo y doloroso. Mir&amp;eacute; la portada, un hombre fotografiado de espaldas, difuminado, una sombra en mitad de lo que parece una estaci&amp;oacute;n de metro. Y pens&amp;eacute; en c&amp;oacute;mo los libros de Yoshimura que tengo se cruzaron conmigo lejos, muy lejos, de mi pueblo. Justicia de un hombre solo estaba en una de las pulcras estanter&amp;iacute;as del Ateneo tucumano. Recuerdo que Gabriela me pregunt&amp;oacute; sobre la elecci&amp;oacute;n de ese libro y yo s&amp;oacute;lo pude contestar que desconoc&amp;iacute;a al autor, pero que lo compraba por el t&amp;iacute;tulo, hab&amp;iacute;a algo en &amp;eacute;l que me atra&amp;iacute;a (tiempo despu&amp;eacute;s, Justicia de un hombre solo se convirti&amp;oacute; en uno de mis libros favoritos). Bajo palabra, en cambio, se perd&amp;iacute;a entre docenas de libros en la librer&amp;iacute;a de viejo de Raimundo, en plena plaza de San Francisco, C&amp;aacute;diz. Me pregunt&amp;eacute; por qu&amp;eacute; hab&amp;iacute;a llegado a esa librer&amp;iacute;a, si su anterior due&amp;ntilde;o no encontr&amp;oacute; lo que buscaba en la historia. Parece que mis encuentros con el escritor japon&amp;eacute;s s&amp;oacute;lo pueden darse en mis viajes, como si yo viajara al libro o el libro a m&amp;iacute;. (Como curiosidad, el ejemplar de Bajo palabra que tengo en mis manos se edit&amp;oacute; en La Argentina, y se nota en la traducci&amp;oacute;n).&lt;br /&gt;Si en Justicia de un hombre solo Yoshimura retrata a un hombre acuciado por un crimen de guerra y su deambular por un pa&amp;iacute;s en ruinas tomado por el ej&amp;eacute;rcito enemigo, en Bajo palabra seguimos los primeros pasos de un maestro, Kikutani, tras conseguir la libertad vigilada. Ambas historias est&amp;aacute;n contadas de manera reflexiva, densa, cuidadosa, como un mon&amp;oacute;logo interior en tercera persona, y protagonizadas por hombres que deben adecuarse a los nuevos tiempos que viven y que s&amp;oacute;lo buscan un ut&amp;oacute;pico lugar tranquilo donde descansar y vivir, alejados de una sociedad y de un pasado que no consiguen esquivar.&lt;br /&gt;Uno de los aciertos de Bajo palabra es c&amp;oacute;mo Yoshimura se centra en la reacci&amp;oacute;n de Kikutani a su salida de la c&amp;aacute;rcel tras 16 a&amp;ntilde;os de condena por homicidio. En las primeras p&amp;aacute;ginas s&amp;oacute;lo sabemos la angustia y la desubicaci&amp;oacute;n del maestro ante un mundo sin aparentes barrotes, no la causa de su encarcelamiento, que tardaremos en conocer casi un centenar de p&amp;aacute;ginas. Eso permite que no juzguemos de manera aleatoria a Kikutani ni que lo definamos de un modo ligero y t&amp;oacute;pico. Seguimos sus pasos por un mundo de centros comerciales, rascacielos y escaleras mec&amp;aacute;nicas. Kikutani se siente fuera de lugar, debe aprender a vivir de nuevo en una sociedad desconocida y a la que teme pertenecer por sus actos pasados. Los a&amp;ntilde;os en la c&amp;aacute;rcel le han convertido en introvertido, ermita&amp;ntilde;o, desconfiado y temeroso.&lt;br /&gt;Cuando Kikutani escapa por una noche a su pueblo descubrimos el brutal crimen que cometi&amp;oacute;. Es como un derechazo en la mand&amp;iacute;bula. El hombre desubicado y temeroso hab&amp;iacute;a matado a su mujer y herido a su amante. Y lo m&amp;aacute;s duro, no siente remordimientos. Yoshimura es un maestro en describir la psicolog&amp;iacute;a de su personaje, sus partes sombr&amp;iacute;as y sus miedos, su readaptaci&amp;oacute;n al mundo y la distancia con su pasado, la soledad y el concepto de libertad. El hombre tranquilo que se transforma en lobo&amp;hellip;&lt;br /&gt;Todo el libro describe el intento de Kikutani por reintegrarse a una sociedad diferente a la que conoci&amp;oacute;, por encontrar su libertad entre otro tipo de barrotes, por afrontar su pasado (no hay ni piedad, adoctrinamiento o demagogia). Hay algo en la forma de escribir y de entender la vida de Yoshimura que anticipa ese final duro y amargo, ese destino inexorable al que se dirige el protagonista.&lt;br /&gt;Me pregunto en qu&amp;eacute; ciudad encontrar&amp;eacute; mi siguiente libro de Yoshimura. Y qui&amp;eacute;n estar&amp;aacute; a mi lado. Jes&amp;uacute;s, muchas gracias por el regalo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kikutani se estir&amp;oacute; sobre la estera de su celda y mir&amp;oacute; su pulgar dobl&amp;aacute;ndose y girando alrededor de sus otros dedos: lo ve&amp;iacute;a como si fuera un ser vivo. En ese momento, una mosca que qui&amp;eacute;n sabe c&amp;oacute;mo se hab&amp;iacute;a metido en la c&amp;aacute;rcel vol&amp;oacute; entre los barrotes de su celda, gir&amp;oacute; un momento zumbando y se pos&amp;oacute; en el borde del estante. Los ojos de Kikutani se fijaron en la mosca, el primer ser vivo que hab&amp;iacute;a visto en la celda desde su llegada a la c&amp;aacute;rcel. Cuando remont&amp;oacute; vuelo del estante, Kikutani temi&amp;oacute; que desapareciera entre los barrotes, pero volvi&amp;oacute; a posarse en la juntura de las dos esteras que le serv&amp;iacute;an de cama. Flexionando sus patitas, se frot&amp;oacute; las alas y despu&amp;eacute;s se qued&amp;oacute; perfectamente quieta. Kikutani se congel&amp;oacute; y despu&amp;eacute;s lentamente levant&amp;oacute; las piernas hacia el pecho y empez&amp;oacute; a retroceder d de a cent&amp;iacute;metros, hasta que pudo tomar su gorra de trabajo, que estaba sobre el uniforme. Cuando la mosca empez&amp;oacute; a frotarse las alas otra vez, &amp;eacute;l se precipit&amp;oacute; y con habilidad la atrap&amp;oacute; con la gorra. Le pareci&amp;oacute; casi milagroso que hubiera podido atrapar algo tan inteligente y tan r&amp;aacute;pido.&lt;br /&gt;Volvi&amp;oacute; a sentarse y empez&amp;oacute; a plegar la gorra cuidadosamente, hasta que aparecieron las alas de la mosca por la diminuta apertura entre la gorra y la estera. Evalu&amp;oacute; la situaci&amp;oacute;n un momento y decidi&amp;oacute; que el &amp;uacute;nico modo en que pod&amp;iacute;a impedir que su prisionera se le escapara era cortarle las alas. Inmovilizando a la mosca con el borde de la gorra, delicadamente le arranc&amp;oacute; la mitad de cada ala; despu&amp;eacute;s lentamente levant&amp;oacute; la gorra y tom&amp;oacute; la mosca. Segu&amp;iacute;a temiendo que la mosca desapareciera si la soltaba; as&amp;iacute; que tir&amp;oacute; de una hebra de su toalla y trat&amp;oacute; de atar a la mosca con ella. Esto result&amp;oacute; m&amp;aacute;s dif&amp;iacute;cil de lo que hab&amp;iacute;a esperado, pero al fin logr&amp;oacute; hacer un nudo bajo el abdomen de la mosca y el otro extremo lo at&amp;oacute; a un l&amp;aacute;piz. La mosca mov&amp;iacute;a lo que quedaban de sus alas, pero no hac&amp;iacute;a m&amp;aacute;s que rodar en la estera, incapaz de alzar el vuelo.&lt;br /&gt;Kikutani acerc&amp;oacute; la mosca a sus ojos. En el extremo de las patas ten&amp;iacute;a un gancho en forma de garra y encima de los ojos hab&amp;iacute;a antenas delicadas. Las manchas que corr&amp;iacute;an en su lomo, hasta el abdomen, estaban cubiertas de finos pelos. A la ma&amp;ntilde;ana siguiente lo alivi&amp;oacute; encontrar a la mosca caminando por la estera. La mir&amp;oacute; mientras com&amp;iacute;a su desayuno y supuso que estar&amp;iacute;a muerta a la hora en que &amp;eacute;l volver&amp;iacute;a al trabajo; pero cuando lleg&amp;oacute; a la celda esa noche segu&amp;iacute;a viva, ocupada en rascar la estera con sus patitas. Kikutani us&amp;oacute; un palillo para depositar una gota de su caldo de verduras en la cabeza de la mosca y al cabo de un momento la vio mover la boca. Pas&amp;oacute; esa velada otra vez contempl&amp;aacute;ndola, pero a la ma&amp;ntilde;ana siguiente la encontr&amp;oacute; tendida de espaldas, muerta. Las patas estaba rizadas, duras y las medias alas estaban fl&amp;aacute;cidas. Esper&amp;oacute; casi una semana antes de librarse del peque&amp;ntilde;o cad&amp;aacute;ver; no hubo cambio externo en su apariencia, pero la sent&amp;iacute;a seca y quebradiza.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Akira Yoshimura&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Bajo palabra (traducci&amp;oacute;n de C&amp;eacute;sar Aira)&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;</summary>    </entry>    <entry>        <title>Problemas de Geografía Personal (Luis García Montero)</title>        <link rel="alternate" type="text/html" href="http://despuesdelnaufragio.blogcindario.com/2009/10/00696-problemas-de-geografia-personal-luis-garcia-montero.html"/>        <published>2009-10-30T04:44:00+01:00</published>        <updated>2009-10-30T04:44:00+01:00</updated>        <id>http://despuesdelnaufragio.blogcindario.com/2009/10/00696-problemas-de-geografia-personal-luis-garcia-montero.html</id>        <author>            <name>elchicoanalogo</name>        </author>        <summary type="html">&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: small;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial,helvetica,sans-serif;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #000000;&quot;&gt;Nunca s&amp;eacute; despedirme de ti, siempre me quedo &lt;br /&gt;con el fr&amp;iacute;o de alguna palabra que no he dicho, &lt;br /&gt;con un malentendido que temer, &lt;br /&gt;ese hueco de torpe inexistencia &lt;br /&gt;que a veces, gota a gota, se convierte &lt;br /&gt;en desesperaci&amp;oacute;n. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca se despedirme de ti, porque no soy &lt;br /&gt;el viajero que cruza por la gente, &lt;br /&gt;el que va de aeropuerto en aeropuerto &lt;br /&gt;o el que mira los coches, en direcci&amp;oacute;n contraria, &lt;br /&gt;corriendo a la ciudad &lt;br /&gt;en la que acabas de quedarte. &amp;nbsp;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca s&amp;eacute; despedirme, porque soy &lt;br /&gt;un ciego que tantea por el t&amp;uacute;nel &lt;br /&gt;de tu mano y tus labios cuando dicen adi&amp;oacute;s, &lt;br /&gt;un ciego que tropieza con los malentendidos &lt;br /&gt;y con esas palabras &lt;br /&gt;que no saben pronunciar. &amp;nbsp;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Extra&amp;ntilde;ado de amor, &lt;br /&gt;nunca puedo alejarme de todo lo que eres. &lt;br /&gt;En un hueco de torpe inexistencia, &lt;br /&gt;me voy de m&amp;iacute; &lt;br /&gt;camino a la nada. &lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Luis Garc&amp;iacute;a Montero &lt;br /&gt;&lt;em&gt;Problemas de Geograf&amp;iacute;a Personal (en Poes&amp;iacute;a Urbana)&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;</summary>    </entry>    <entry>        <title>(XXIX) Entre dos cielos...</title>        <link rel="alternate" type="text/html" href="http://despuesdelnaufragio.blogcindario.com/2009/10/00695-xxix-entre-dos-cielos.html"/>        <published>2009-10-29T00:19:57+01:00</published>        <updated>2009-10-29T00:19:57+01:00</updated>        <id>http://despuesdelnaufragio.blogcindario.com/2009/10/00695-xxix-entre-dos-cielos.html</id>        <author>            <name>elchicoanalogo</name>        </author>        <summary type="html">&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: small;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial,helvetica,sans-serif;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #000000;&quot;&gt;El d&amp;iacute;a despu&amp;eacute;s de un viaje soy un c&amp;uacute;mulo de recuerdos y sentimientos, de im&amp;aacute;genes y sensaciones que se cruzan de manera ca&amp;oacute;tica y, a la vez, c&amp;aacute;lida. Miro a mi cielo y vuelvo al cielo gaditano, a la voz de mis amigos, la sonrisa en mi cara, la soledad en el avi&amp;oacute;n y los aeropuertos, el cansancio, la libertad que da todo viaje, todo movimiento, los d&amp;iacute;as fuera de mi vida y de m&amp;iacute;. Porque viajar es tomar distancia no s&amp;oacute;lo con nuestra vida, tambi&amp;eacute;n con nosotros mismos. &lt;br /&gt;La niebla y la &amp;uacute;ltima oscuridad de la noche cercaban los montes bilba&amp;iacute;nos. Parec&amp;iacute;a el paisaje de un sue&amp;ntilde;o. Los pasajeros somnolientos tomaban un primer caf&amp;eacute; o dorm&amp;iacute;an con la cabeza apoyada en el hombro de su pareja. Un par de mujeres le&amp;iacute;an despreocupadas. Compr&amp;eacute; el primer libro del viaje. Experimentos con la verdad, de Paul Auster. Sal&amp;iacute; de mi vida para entrar en las palabras del ensayo de Auster, un ensayo sobre el arte de escribir donde se cruzan caminos y lecturas al azar.&lt;br /&gt;Siempre me emociona el momento donde el avi&amp;oacute;n levanta el vuelo, un truco de magia imposible que me hace creer que es la tierra la que huye del contacto con el avi&amp;oacute;n. A ocho mil metros se borran las barreras, la rapidez&amp;nbsp; y el caos, los nudos en el est&amp;oacute;mago y esa parte de m&amp;iacute; donde soy s&amp;oacute;lo emociones. Es la distancia justa para mirar dentro y fuera de m&amp;iacute;&amp;hellip; entre dos cielos, mi coraz&amp;oacute;n sale de ti.&lt;br /&gt;Hay algo atractivo en las grandes terminales. Y es ese cruce con otras miradas, otros idiomas, otros pasos. La condensaci&amp;oacute;n de una porci&amp;oacute;n del mundo entre unas paredes de cristal. Mientras esperaba para embarcar de nuevo pens&amp;eacute; en c&amp;oacute;mo mis viajes de los &amp;uacute;ltimos a&amp;ntilde;os no han sido tur&amp;iacute;sticos o culturales, sino que han sido viajes a otras personas. No iba a C&amp;aacute;diz; iba a Jes&amp;uacute;s, a Natalia, a Mamen.&lt;br /&gt;Cruc&amp;eacute; la pista de aterrizaje a pie. El cielo gaditano limpio, azul, acogedor. Mi mochila roja al hombro. Y yo expectante y nervioso e impaciente por los d&amp;iacute;as que estaba por vivir. Hace a&amp;ntilde;o y medio mi primer viaje a C&amp;aacute;diz fue una reacci&amp;oacute;n a la necesidad de salir de las cuatro paredes que me ahogaban, que me emponzo&amp;ntilde;aban, que no me dejaban avanzar. En esta ocasi&amp;oacute;n extra&amp;ntilde;aba a mis amigos.&lt;br /&gt;Siento que me deshago cuando entro en el abrazo del otro y me cobijo entre sus brazos. En esta ocasi&amp;oacute;n fue Jes&amp;uacute;s quien me recibi&amp;oacute; y quien me dej&amp;oacute; un hueco donde cobijarme por unos segundos. A veces olvido el poder redentor y sanador de un abrazo, c&amp;oacute;mo en los brazos de otra persona puedes sentir alegr&amp;iacute;a, p&amp;eacute;rdida o bienestar. Jes&amp;uacute;s no se separ&amp;oacute; de mi lado en este viaje. Me ense&amp;ntilde;&amp;oacute; a su gente y sus lugares. Siento que lo conozco un poco mejor, que se ha quedado dentro de m&amp;iacute; de una manera &amp;iacute;ntima, amigable. Una de los recuerdos m&amp;aacute;s hermosos de este viaje fue comprobar el cari&amp;ntilde;o que despierta Jes&amp;uacute;s entre sus amigos, los abrazos y mimos que recibe, la cantidad de personas que lo quieren y estiman, que buscan su compa&amp;ntilde;&amp;iacute;a o su consejo. Eso dice mucho de este gaditano, es puro coraz&amp;oacute;n. &lt;br /&gt;Natalia apareci&amp;oacute; en uno de los lugares favoritos de Jes&amp;uacute;s, el O&amp;acute;Connells. Mi timidez, a&amp;uacute;n con las personas que conozco, no me ayuda a saber presentarme o despedirme, siempre la palabra y el gesto inadecuado. Natalia es una mujer chispeante, divertida, con una sempiterna sonrisa en la boca y buen humor. Y ahora madre. Hace a&amp;ntilde;o y medio no me atrev&amp;iacute; a abrazarla por su embarazo. En esta ocasi&amp;oacute;n no supe c&amp;oacute;mo hacerlo por mi conocida torpeza. A&amp;uacute;n as&amp;iacute;, sentirla junto a mi mejilla fue uno de esos momentos donde crees que el mundo va a c&amp;aacute;mara lenta. Alg&amp;uacute;n d&amp;iacute;a podr&amp;eacute; dar esos abrazos de oso que s&amp;oacute;lo he conseguido dar a un peque&amp;ntilde;o n&amp;uacute;mero de personas, esos abrazos donde cubro por entero a la otra persona con mi cuerpo e intento que se sienta a salvo y tranquilo entre mis brazos. Me perd&amp;iacute; en observar sus cuidados para con Alma, su forma de mirarla, de hablar de ella, de calmarla con un simple gesto o caricia. La magia inabarcable de las madres. La primera mirada a Alma: en la silla, amodorrada, extra&amp;ntilde;ada, callada. Al poco rato la ten&amp;iacute;a en mis brazos, risue&amp;ntilde;a, juguetona. Alma fue la principal acaparadora de miradas y cari&amp;ntilde;os. Un encanto de beb&amp;eacute;.&lt;br /&gt;Mamen s&amp;oacute;lo pudo estar un momento. Sigue siendo esa mujer de frases desternillantes y mirada cercana, capaz de arrancarte una carcajada o las ganas de mimarla por su manera de ser. Una t&amp;iacute;mida a&amp;uacute;n mayor que yo que en este encuentro se despoj&amp;oacute; de su timidez. Una mujer de peque&amp;ntilde;a estatura y enorme coraz&amp;oacute;n. S&amp;eacute; que he de conformarme con el tiempo compartido, sean 5 minutos o 5 d&amp;iacute;as, pero siempre me sabe a poco con ella. Fue agridulce verla desaparecer por la calle San Francisco.&lt;br /&gt;Tambi&amp;eacute;n me gustar&amp;iacute;a nombrar a In&amp;eacute;s, una amiga de Jes&amp;uacute;s que se uni&amp;oacute; el domingo por la tarde, una gaditana/madrile&amp;ntilde;a que supo integrarse en un desconocido grupo de obsesos lectores. C&amp;aacute;lida, entra&amp;ntilde;able, impulsiva e inquieta, fue un placer descubrirla, hablar con ella e intentar hacerle ver qu&amp;eacute; ten&amp;iacute;a de bueno. La noche de domingo fue para desvariar sobre amores y desamores. A veces los viajes traen lugares o personas inesperadas que te reconfortan y te hacen sonre&amp;iacute;r. Viajes al sur de la frontera y al oeste del sol&amp;hellip;&lt;br /&gt;Se mezclan las im&amp;aacute;genes de estos tres d&amp;iacute;as, no consigo quedarme con una sola para describirla. Las risas, las frases inolvidables, el cielo gaditano al alcance de los sue&amp;ntilde;os, los pasillos de una facultad de aires &amp;aacute;rabes, las calles luminosas y amigables, el encuentro con la escritora y profesora Nieves V&amp;aacute;zquez, que me firm&amp;oacute; su libro El d&amp;iacute;a de la ballena, las tapas exquisitas, el bizcocho de Jes&amp;uacute;s, la placidez del atardecer en la plaza de Mina, el caos de las librer&amp;iacute;as, las noches donde me qued&amp;eacute; prendado de un cielo donde una solitaria estrella brillaba junto a una media luna. Soy im&amp;aacute;genes desordenadas&amp;hellip;&lt;br /&gt;Las librer&amp;iacute;as de Raimundo son los lugares perfectos para los lectores empedernidos. Librer&amp;iacute;as&amp;nbsp; de viejo donde se acumulan estanter&amp;iacute;as y libros en espacios peque&amp;ntilde;os y donde pierdes la noci&amp;oacute;n del tiempo y descubres peque&amp;ntilde;as joyas o ediciones de libros que te recuerdan tu infancia en blanco y negro. Los libros amarillos, con un poco de polvo y los nombres de sus anteriores due&amp;ntilde;os. No tocabas s&amp;oacute;lo un objeto, tambi&amp;eacute;n las huellas de docenas de personas que ya no existen, una mano tendida al pasado, a otro lector. Se me escap&amp;oacute; un grito de alegr&amp;iacute;a cuando descubr&amp;iacute; un libro de Akira Yoshimura enterrado entre un mont&amp;oacute;n de t&amp;iacute;tulos desconocidos. Fue un momento de pura felicidad y congoja, como el reencuentro con un amigo que pensabas nunca volver&amp;iacute;as a ver. La vida es as&amp;iacute;, un encuentro con lo inesperado. &lt;br /&gt;No s&amp;eacute; c&amp;oacute;mo agradecer a estos gaditanos tan lindos los d&amp;iacute;as pasados a su lado. S&amp;oacute;lo s&amp;eacute; que ya pasen dos meses o quince a&amp;ntilde;os, siempre vuelvo. Necesito estos viajes gaditanos, me lleno de la luz de su tierra y su gente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Atardec&amp;iacute;a. El mundo a ocho mil metros. Las ciudades como constelaciones terrestres&amp;hellip; entre dos cielos, mi coraz&amp;oacute;n vuelve a m&amp;iacute;&amp;hellip;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;</summary>    </entry>    <entry>        <title>We Are Golden (Mika... y Mariola)</title>        <link rel="alternate" type="text/html" href="http://despuesdelnaufragio.blogcindario.com/2009/10/00694-we-are-golden-mika-y-mariola.html"/>        <published>2009-10-28T04:24:00+01:00</published>        <updated>2009-10-28T04:24:00+01:00</updated>        <id>http://despuesdelnaufragio.blogcindario.com/2009/10/00694-we-are-golden-mika-y-mariola.html</id>        <author>            <name>elchicoanalogo</name>        </author>        <summary type="html">&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: small;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial,helvetica,sans-serif;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #000000;&quot;&gt;Entr&amp;eacute; en una cafeter&amp;iacute;a para hojear los libros comprados. Hab&amp;iacute;a un grupo de hombres y mujeres que charlaban de manera febril y contagiosa. Me gust&amp;oacute; observar su mirada brillante y despreocupa, la risa en tiempos tan adustos, las expresiones que parec&amp;iacute;an recordar una lejana infancia. Junto a mi caf&amp;eacute;, la bolsa abierta y un par de libros sobre la mesa. Le&amp;iacute;a el inicio de Menos que cero cuando una canci&amp;oacute;n pegadiza desvi&amp;oacute; mi atenci&amp;oacute;n de las hojas al televisor colgado de la pared. Mika cantaba su &amp;uacute;ltimo single, We Are Golden, en un v&amp;iacute;deo colorista, loco, animado&amp;nbsp; y de imparable ritmo. Sal&amp;iacute; de la cafeter&amp;iacute;a con la canci&amp;oacute;n dando vueltas en mi cabeza.&lt;br /&gt;Me gusta esta canci&amp;oacute;n de Mika por su alegr&amp;iacute;a, por su ritmo desenfadado, porque me hace saltar y mover los pies y tararear la letra y me hace sentir bien, el contrapunto perfecto a las canciones melanc&amp;oacute;licas que suelo escuchar. Y, sobre todo, me gusta escuchar a Mika porque me lleva a Mariola, una de las personas que m&amp;aacute;s quiero. La voz cambiante de Mika se confunde con la voz c&amp;aacute;lida (el alma c&amp;aacute;lida) de&amp;nbsp; Mariola, una voz que siempre est&amp;aacute; dispuesta a animar, a pegar capones, a decirme lo que hago bien o las cagadas que nunca deb&amp;iacute; haber hecho, una voz sonriente o jocosa, ir&amp;oacute;nica o sorprendida. La melod&amp;iacute;a de esta canci&amp;oacute;n me servir&amp;iacute;a para intentar definir a Mariola, algunos momentos tranquilos se cruzan con otros hom&amp;eacute;ricos e impetuosos, c&amp;aacute;lidos, desentonados, juguetones y sencillos. &lt;br /&gt;Siempre es hermoso que un libro o una canci&amp;oacute;n o una calle te lleven a una persona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;We Are Golden (Mika)&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;embed src=&quot;http://www.goear.com/files/external.swf?file=31ccfbd&quot; width=&quot;353&quot; height=&quot;132&quot; type=&quot;application/x-shockwave-flash&quot; quality=&quot;high&quot; wmode=&quot;transparent&quot;&gt;&lt;/embed&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Teenage dreams in a teenage circus&lt;br /&gt;Running around like a clown on purpose&lt;br /&gt;Who gives a damn about the family you come from?&lt;br /&gt;No giving up when you&amp;acute;rdeprimavera9022re young and you want some&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Running around again&lt;br /&gt;Running from running&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Waking up&lt;br /&gt;In the midday sun&lt;br /&gt;What&amp;acute;s to live for?&lt;br /&gt;You could see what I&amp;acute;ve done&lt;br /&gt;Staring at emotion&lt;br /&gt;In the light of day&lt;br /&gt;I was running&lt;br /&gt;From the things that you&amp;acute;d say&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;We are not what you think we are&lt;br /&gt;We are golden, we are golden.&lt;br /&gt;We are not what you think we are&lt;br /&gt;We are golden, we are golden.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Teenage dreams in a teenage circus&lt;br /&gt;Running around like a clown on purpose&lt;br /&gt;Who gives a damn about the family you come from?&lt;br /&gt;No giving up when you&amp;acute;re young and you want some&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Running around again&lt;br /&gt;Running from running&lt;br /&gt;Running around again&lt;br /&gt;Running from running&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I was a boy&lt;br /&gt;At an open door&lt;br /&gt;Why you staring&lt;br /&gt;Do you still think that you know?&lt;br /&gt;Looking for treasure&lt;br /&gt;In the things that you threw&lt;br /&gt;Like a magpie&lt;br /&gt;I live for glitter, not you&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;We are not what you think we are&lt;br /&gt;We are golden, we are golden.&lt;br /&gt;We are not what you think we are&lt;br /&gt;We are golden, we are golden.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Teenage dreams in a teenage circus&lt;br /&gt;Running around like a clown on purpose&lt;br /&gt;Who gives a damn about the family you come from&lt;br /&gt;No giving up when you&amp;acute;re young and you want some&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Now I&amp;acute;m sitting alone&lt;br /&gt;I&amp;acute;m finally looking around&lt;br /&gt;Left here on my own&lt;br /&gt;I&amp;acute;m gonna hurt myself&lt;br /&gt;Maybe losing my mind&lt;br /&gt;I&amp;acute;m still wondering why&lt;br /&gt;Had to let the world let it bleed dry&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;We are not what you think we are&lt;br /&gt;We are not what you think we are&lt;br /&gt;We are not what you think we are&lt;br /&gt;We are golden, we are golden&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Teenage dreams in a teenage circus&lt;br /&gt;Running around like a clown on purpose&lt;br /&gt;Who gives a damn about the family you come from&lt;br /&gt;No giving up when you&amp;acute;re young and you want some&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Running around again&lt;br /&gt;Running from running&lt;br /&gt;Running around again&lt;br /&gt;Running from running&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;We are not what you think we are&lt;br /&gt;We are golden, we are golden.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El v&amp;iacute;deo se puede ver en el siguiente enlace: &lt;a href=&quot;http://www.youtube.com/watch?v=p2Gh1U14RZA&quot; target=&quot;_self&quot;&gt;http://www.youtube.com/watch?v=p2Gh1U14RZA&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;embed pluginspage=&quot;http://www.macromedia.com/go/getflashplayer&quot; src=&quot;http://www.youtube.com/v/p2Gh1U14RZA&amp;amp;rel=1&quot; width=&quot;434&quot; height=&quot;358&quot; rel=&quot;http://www.youtube.com/watch?v=p2Gh1U14RZA&quot; type=&quot;application/x-shockwave-flash&quot; wmode=&quot;transparent&quot;&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;</summary>    </entry></feed>