<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><!-- generator="FeedCreator 1.7.2-ppt (info@mypapit.net)" --><rss version="0.91">    <channel>        <title>Espacios en blanco...</title>        <description><![CDATA[Correo de contacto: despuesdelnaufragio@yahoo.es]]></description>        <link>http://despuesdelnaufragio.blogcindario.com/</link>        <lastBuildDate>Thu, 19 Nov 2009 10:07:46 +0100</lastBuildDate>        <generator>FeedCreator 1.7.2-ppt (info@mypapit.net)</generator>        <item>            <title>Algún día (Darío Jaramillo Agudelo)</title>            <link>http://despuesdelnaufragio.blogcindario.com/2009/11/00701-algun-dia-dario-jaramillo-agudelo.html</link>            <description><![CDATA[<div style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="color: #000000;">Alg&uacute;n d&iacute;a te escribir&eacute; un poema que no <br />mencione el aire ni la noche; <br />un poema que omita los nombres de las flores, <br />que no tenga jazmines o magnolias. <br /><br />Alg&uacute;n d&iacute;a te escribir&eacute; un poema sin p&aacute;jaros, <br />sin fuentes, un poema que eluda el mar <br />y que no mire a las estrellas. <br /><br />Alg&uacute;n d&iacute;a te escribir&eacute; un poema que se limite <br />a pasar los dedos por tu piel <br />y que convierta en palabras tu mirada. <br />Sin comparaciones, sin met&aacute;foras; <br />alg&uacute;n d&iacute;a escribir&eacute; un poema que huela a ti, <br />un poema con el ritmo de tus pulsaciones, <br />con la intensidad estrujada de tu abrazo. <br />Alg&uacute;n d&iacute;a te escribir&eacute; un poema, el canto de mi dicha.<br /><strong>Dar&iacute;o Jaramillo Agudelo<br /><em>Alg&uacute;n d&iacute;a</em></strong></span></span></span></div>]]></description>            <pubDate>Sun, 15 Nov 2009 04:02:00 +0100</pubDate>        </item>        <item>            <title>(500) Días juntos (Marc Webb)</title>            <link>http://despuesdelnaufragio.blogcindario.com/2009/11/00700-500-dias-juntos-marc-webb.html</link>            <description><![CDATA[<div style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="color: #000000;">Las relaciones amorosas son complejas, extra&ntilde;as, dolorosas, extremistas. Pasamos de la pasi&oacute;n al vac&iacute;o, de la atracci&oacute;n casi salvaje a la rutina, del miedo a la contenci&oacute;n&hellip; de la estabilidad a la p&eacute;rdida. El amor, esa cosa extra&ntilde;a que llamamos amor, es vivir en una permanente monta&ntilde;a rusa de emociones que no podemos controlar. Y a&uacute;n as&iacute;, el dolor y la angustia, la euforia y la impulsividad, merecen la pena. En eso pensaba mientras se encend&iacute;an las luces de la salas de cine, al final de esa peque&ntilde;a maravilla que es 500 d&iacute;as juntos.<br />Tom es un arquitecto que trabaja como creador de postales de felicitaci&oacute;n. Creci&oacute; con las l&aacute;nguidas canciones pop de los grupos brit&aacute;nicos y la convicci&oacute;n del amor rom&aacute;ntico, el amor idealizado y para siempre. Summer es una mujer de una atractivo casi magn&eacute;tico. Cualquier movimiento desencadena peque&ntilde;os terremotos a su alrededor. Creci&oacute; amando su larga melena negra y sabiendo lo f&aacute;cil que es cortarla. Como se dice al inicio de la pel&iacute;cula, estas es una historia de chico conoce chica. Pero no es una historia rom&aacute;ntica.<br />Contada a modo de puzzle temporal, con continuos saltos en el tiempo, se muestran esos 500 d&iacute;as donde Tom y Summer se cruzan. Al igual que hizo Stanley Donen con Dos en la carretera, este cruce temporal te permite pasar de un plano de un Tom desenfadado, euf&oacute;rico, enamorado a otro abatido, derrotado, sin saber qu&eacute; demonios pasa por la cabeza de Summer. As&iacute; es el amor, el &eacute;xtasis de una noche de sexo, la ma&ntilde;ana donde sientes ganas de bailar, la tarde donde s&oacute;lo hay vac&iacute;o y p&eacute;rdida.<br />500 d&iacute;as juntos es una pel&iacute;cula emocionante y conmovedora, muy cercana y, sobre todo, realista. Realista porque todos nos reconocemos en los sentimientos de Tom y las diferentes etapas de su amor, porque no se tiende a la dramatizaci&oacute;n exagerada de una ruptura ni a la banalizaci&oacute;n edulcorada de las comedias rom&aacute;nticas.<br />El cine independiente guarda sorpresas como esta pel&iacute;cula, sus historias son adultas y con espacio para la reflexi&oacute;n del espectador. A veces uno sale de 500 d&iacute;as juntos para adentrarse en su propio pasado, una imagen, un gesto, te hace recordar aquellas caricias que empezaron a escasear hasta extinguirse por completo. Pel&iacute;culas como Antes del amanecer, Ruby en el para&iacute;so, Simple Men o Extra&ntilde;os en el para&iacute;so te dejan entrever la realidad de manera humor&iacute;stica, melanc&oacute;lica, reflexiva y siempre adulta.<br />Hay una peque&ntilde;a pel&iacute;cula, Falling in love again, de un veintea&ntilde;ero y desconocido directo, Steven Paul, que hablaba sobre la vida de un matrimonio desde la adolescencia hasta su crisis. Rodada en 1979 y con una joven Michelle Pfeifer, recuerdo haberme sorprendido por esa historia de amor matrimonial contada con saltos en el tiempo y donde se nos habla de c&oacute;mo ese amor rom&aacute;ntico se convierte en una relaci&oacute;n entre dos personas que se quieren pero que ya no est&aacute;n enamoradas del otro. El amor es lo que queda cuando termina la pasi&oacute;n. Y est&aacute; bien. Nadie podr&iacute;a vivir eternamente enamorado, acabar&iacute;a desquiciado y lun&aacute;tico si su vida fuera como los primeros meses de una relaci&oacute;n amorosa.<br />En 500 d&iacute;as juntos Tom est&aacute; enamorado. Summer no. Y Tom vive ese amor como una de esas historias de pel&iacute;cula (de comedia musical), una explosi&oacute;n de emociones incontrolables. Y vive la p&eacute;rdida como una obsesi&oacute;n y un vac&iacute;o alienantes. El amor nos hace dejar nuestra vida en manos de otra persona, inconscientemente buscamos que sea el otro quien no d&eacute; la felicidad.<br />Con un final esperanzador y realista, Tom se despide de nosotros con un gui&ntilde;o y la certeza de que todo es puro azar y que los cruces de camino son infinitos y s&oacute;lo nosotros, no un destino ajeno, podemos elegir uno u otro camino de final siempre incierto. Y que el amor, ya sea idealizado, puramente sexual, cambiante, eterno o de un fin de semana, nos marca y define. Y merece la pena.<br /><br />Informaci&oacute;n: <a href="http://www.filmaffinity.com/es/film917377.html" target="_blank">http://www.filmaffinity.com/es/film917377.html</a><br /><br /><embed src="http://www.youtube.com/v/JZKHghwE0CM&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" width="425" height="344" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true"></embed></span></span></span></div>]]></description>            <pubDate>Fri, 13 Nov 2009 22:02:33 +0100</pubDate>        </item>        <item>            <title>Obras completas (y otros cuentos) (Augusto Monterroso)</title>            <link>http://despuesdelnaufragio.blogcindario.com/2009/11/00699-obras-completas-y-otros-cuentos-augusto-monterroso.html</link>            <description><![CDATA[<div style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><em>Con este t&iacute;tulo de impasible iron&iacute;a se dio a conocer un escritor de excepci&oacute;n, el guatemalteco Augusto Monterroso. Desde ese primer libro inciso, provocador, centellante, inesperado, Monterroso se instal&oacute;, como quien no quiere la cosa, como a hurtadillas, en primera l&iacute;nea de la literatura en lengua espa&ntilde;ola, e inici&oacute;, sin prisas, su particular cruzada contra la Solemnidad.</em><br /><br />Mi primer acercamiento a Monterroso fue con el famoso cuento de una frase &ldquo;cuando despert&oacute;, el dinosaurio todav&iacute;a estaba all&iacute;&rdquo;, cuento imaginativo y de infinitas preguntas que apareci&oacute; en este &ldquo;Obras completas (y otros cuentos)&rdquo;.<br />Estoy sorprendido por este libro de relatos, me he encontrado con un escritor irreverente, profundamente ir&oacute;nico y original, capaz de suscitar una sonrisa mal&eacute;vola con una historia de un par de p&aacute;ginas. Relatos breves, algunos de una frase o una p&aacute;gina, en lo que Monterroso se fija en unos personajes curiosos con una iron&iacute;a y sarcasmo negros.<br />En &ldquo;Mister Taylor&rdquo; asistimos al nacimiento de un negocio de reducci&oacute;n de cabezas en un pa&iacute;s latinoamericano y c&oacute;mo el intento de mantener el &eacute;xito y la demanda estadounidense termina con la poblaci&oacute;n del pa&iacute;s. <br />En &ldquo;Uno de cada tres&rdquo; Monterroso parece anticipar el mundo de Internet, los blogs y las redes sociales. El narrador propone al lector un espacio radiof&oacute;nico para que pueda tener al tanto de su vida a sus amigos. <br />&ldquo;Sinfon&iacute;a conclusa&rdquo; se detiene en un organillero que encuentra los movimientos finales de la sinfon&iacute;a inconclusa de Schubert. Cuento de una sola frase de dos p&aacute;ginas, sin comas ni puntos, es una peque&ntilde;a virguer&iacute;a escritor con un humor ir&oacute;nico y, a la vez, melanc&oacute;lico. <br />&ldquo;Primera dama&rdquo;, o esas antiguas mujeres de alta sociedad que se dedican a organizar actos ben&eacute;ficos como excusa para ser el centro de atenci&oacute;n social. <br />Al leer &ldquo;El eclipse&rdquo; pens&eacute; en una vuelta de tuerca a Un yanqui en la corte del rey Arturo, un misionero intenta utilizar un eclipse para librarse del sacrificio de unos habitantes de la selva. <br />&ldquo;Di&oacute;genes tambi&eacute;n&rdquo; o el juego de las personalidades m&uacute;ltiples. <br />&ldquo;El dinosaurio&rdquo; es un destello de inteligencia sin l&iacute;mite, una peque&ntilde;a frase que te abre a un mundo de preguntas incontenibles. <br />&ldquo;Leopoldo (sus trabajos)&rdquo; es mi cuento favorito, un hombre escritor a su pesar al que no le gusta escribir y que pasa su vida intentando terminar un relato. Curioso el personaje de Leopoldo, c&oacute;mo explica su vida y se va deteniendo en algunos pasajes con los que podr&iacute;a construir un relato y c&oacute;mo toma constantes notas para cuentos que nunca empieza. <br />&ldquo;El concierto&rdquo;, las impresiones de un hombre poderoso ante los recitales de su hija. <br />En &ldquo;El centenario&rdquo; se describen las andanzas del hombre m&aacute;s alto del mundo y su curioso final. <br />&ldquo;No quiero enga&ntilde;arlos&rdquo;, o una mujer de un productor que intenta convencer a la audiencia de que no es una buena actriz en un discurso largo que nadie entiende. <br />&ldquo;Vaca&rdquo; apenas ocupa media p&aacute;gina, un cuento corrosivo. <br />El libro termina con &ldquo;Obras completas&rdquo;, que gira alrededor de un profesor literario y maestro para las nuevas generaciones que se topa en sus tertulias con un t&iacute;mido poeta, Feijoo&hellip;<br />Obras completas (y otros cuentos) es un libro divertido, sarc&aacute;stico y original. Recomendable.<br /><br /><br />Ufanamente, casi con orgullo, Leopoldo Ral&oacute;n empuj&oacute; la puerta giratoria y efectu&oacute; por en&eacute;sima vez su triunfal entrada en la biblioteca. Recorri&oacute; las mesas, con un amplio y cansado vistazo, en busca de un lugar c&oacute;modo y tranquilo; salud&oacute; a dos o tres conocidos con su resignado gesto habitual de &ldquo;pues bien, aqu&iacute; me tienen de nuevo en la tarea&rdquo;, y avanz&oacute; sin prisa, seguro de s&iacute; mismo, abri&eacute;ndose paso por medio de repetidos &ldquo;con permiso, con permiso&rdquo;, que sus labios no pronunciaban, pero que eran f&aacute;ciles de adivinar en su expresi&oacute;n amable y conciliadora. Tuvo la fortuna de encontrar su lugar preferido. Le gustaba sentarse frente a la puerta de la calle, lo que le ofrec&iacute;a la oportunidad de hacer un descanso en sus fatigosas investigaciones cada vez que entraba una persona. Cuando &eacute;sta era del g&eacute;nero femenino, Leopoldo dejaba moment&aacute;neamente el libro y se dedicaba a observarla con&nbsp; su penetraci&oacute;n de costumbre, con esa mirada llena del brillo que da la inteligencia alerta. A Leopoldo le gustaban los cuerpos bien formados; pero no era &eacute;ste el principal motivo de su observaci&oacute;n. Lo mov&iacute;an razones literarias. Est&aacute; bien leer mucho, estudiar con ah&iacute;nco, se dec&iacute;a con frecuencia: pero observar a las personas le sirve m&aacute;s a un escritor que la lectura de los mejores libros. El autor que se olvida de esto est&aacute; perdido. La cantina, la calle, las oficinas p&uacute;blicas, rebosan de est&iacute;mulos literarios. Se podr&iacute;a, por ejemplo, escribir un cuento sobre la forma que tienen algunas personas de llegar a una biblioteca, o sobre su modo de pedir un libro, o sobre la manera de sentarse de algunas mujeres. Estaba convencido de que podr&iacute;a escribirse un cuento sobre cualquier cosa. Hab&iacute;a descubierto (y tomado certeras notas sobre ello) que los mejores cuentos, y aun las mejores novelas, est&aacute;n basados en hechos triviales, en acontecimientos cotidianos y sin importancia aparente. El estilo, cierta gracia para hacer resaltar los detalles, lo era todo. La obra superaba a la materia. No cab&iacute;a duda, el mejor escritor era el que de un asunto balad&iacute; hac&iacute;a una obra maestra, un objeto de arte perdurable. &ldquo;El escritor &ndash; dijo una tarde en el caf&eacute;- que m&aacute;s se parece a Dios, el m&aacute;s grande creador, es don Juan Valera: no dice absolutamente nada. De esa nada ha creado una docena de libros.&rdquo; Lo hab&iacute;a dicho por casualidad, casi sin sentirlo. Pero esta frase hizo re&iacute;r a sus amigos y confirm&oacute; con ella su fama de ingenioso.<br /><strong>Augusto Monterroso<br /><em>Leopoldo (sus trabajos) en Obras completas (y otros cuentos)</em></strong></span></span></span></div>]]></description>            <pubDate>Tue, 10 Nov 2009 04:15:00 +0100</pubDate>        </item>        <item>            <title>Primera parte de un poema de amor (Marlene Recalde )</title>            <link>http://despuesdelnaufragio.blogcindario.com/2009/11/00698-primera-parte-de-un-poema-de-amor-marlene-recalde.html</link>            <description><![CDATA[<div style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="color: #000000;">Mi amor quiere amor en otro amor;&nbsp;<br /></span></span></span></div><span style="font-size: small;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="color: #000000;">cubierto como cumbres entre infiernos.&nbsp;<br />Simulacros de grandes ventanales,&nbsp;<br />aromas de mandr&aacute;gora, de tierra derribada.&nbsp;<br />No teme mi amor, ese amor;&nbsp;<br />puede lacerarlo con sus alucinadas&nbsp;<br />visiones de la verdad y el dolor...&nbsp;<br />que dieron vida a sus trasgos,&nbsp;<br />y muerte a su memoria.&nbsp;<br />Matare mi amor, con otro amor&hellip;&nbsp;<br />surcar&eacute; de iris mi frente;&nbsp;<br />regar&eacute; de sus labios mis elevados&nbsp;<br />tallos de castigo. Despertare, ser&eacute; ceniza y amor...&nbsp;<br />Reblandecer&aacute;n sus entra&ntilde;as las paredes de mi destino,&nbsp;<br />florecer&eacute; en ellas, lo har&eacute;, amor de otro amor.&nbsp;<br />Arder&aacute;s en el veneno de mis palabras,&nbsp;<br />te odiar&eacute; para siempre, renacer&eacute; en la verdad del dolor.&nbsp;<br />No quiero mirarte pero estas ah&iacute;. La oda de mis&nbsp;<br />palabras recibe tu mirada minada de piedras moradas,&nbsp;<br />el paisaje se transforma en mi pensamiento,&nbsp;<br />se abren de nuevo las cumbres del infierno.&nbsp;<br />Quiero amor envenenado, pero otro amor&hellip; &iexcl;mi amor!&nbsp;<br /><strong>Marlene Recalde<br /><em>Primera parte de un poema de amor</em></strong></span></span></span>]]></description>            <pubDate>Sat, 07 Nov 2009 04:50:00 +0100</pubDate>        </item>        <item>            <title>Bajo palabra (Akira Yoshimura)</title>            <link>http://despuesdelnaufragio.blogcindario.com/2009/11/00697-bajo-palabra-akira-yoshimura.html</link>            <description><![CDATA[<div style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="color: #000000;"><em>Shiro Kikutani, modesto profesor, apu&ntilde;al&oacute; a su mujer, mutil&oacute; a su amante e incendi&oacute; la casa donde se encontraban. Condenado a prisi&oacute;n perpetua, Shiro no consigue arrepentirse de haber asesinado a Emiko, pues lo considera un crimen plenamente justificado. Tras diecis&eacute;is a&ntilde;os de solitario confinamiento, se le concede libertad condicional y es arrojado a un mundo mecanizado e implacable, el nuestro.</em><br /><br />La lluvia golpeaba el cristal de la ventana cuando cerr&eacute; Bajo palabra, de Akira Yoshimura. Me llev&eacute; el libro a los labios, mis manos fuertemente cerradas sobre las hojas, noqueado por su final amargo y doloroso. Mir&eacute; la portada, un hombre fotografiado de espaldas, difuminado, una sombra en mitad de lo que parece una estaci&oacute;n de metro. Y pens&eacute; en c&oacute;mo los libros de Yoshimura que tengo se cruzaron conmigo lejos, muy lejos, de mi pueblo. Justicia de un hombre solo estaba en una de las pulcras estanter&iacute;as del Ateneo tucumano. Recuerdo que Gabriela me pregunt&oacute; sobre la elecci&oacute;n de ese libro y yo s&oacute;lo pude contestar que desconoc&iacute;a al autor, pero que lo compraba por el t&iacute;tulo, hab&iacute;a algo en &eacute;l que me atra&iacute;a (tiempo despu&eacute;s, Justicia de un hombre solo se convirti&oacute; en uno de mis libros favoritos). Bajo palabra, en cambio, se perd&iacute;a entre docenas de libros en la librer&iacute;a de viejo de Raimundo, en plena plaza de San Francisco, C&aacute;diz. Me pregunt&eacute; por qu&eacute; hab&iacute;a llegado a esa librer&iacute;a, si su anterior due&ntilde;o no encontr&oacute; lo que buscaba en la historia. Parece que mis encuentros con el escritor japon&eacute;s s&oacute;lo pueden darse en mis viajes, como si yo viajara al libro o el libro a m&iacute;. (Como curiosidad, el ejemplar de Bajo palabra que tengo en mis manos se edit&oacute; en La Argentina, y se nota en la traducci&oacute;n).<br />Si en Justicia de un hombre solo Yoshimura retrata a un hombre acuciado por un crimen de guerra y su deambular por un pa&iacute;s en ruinas tomado por el ej&eacute;rcito enemigo, en Bajo palabra seguimos los primeros pasos de un maestro, Kikutani, tras conseguir la libertad vigilada. Ambas historias est&aacute;n contadas de manera reflexiva, densa, cuidadosa, como un mon&oacute;logo interior en tercera persona, y protagonizadas por hombres que deben adecuarse a los nuevos tiempos que viven y que s&oacute;lo buscan un ut&oacute;pico lugar tranquilo donde descansar y vivir, alejados de una sociedad y de un pasado que no consiguen esquivar.<br />Uno de los aciertos de Bajo palabra es c&oacute;mo Yoshimura se centra en la reacci&oacute;n de Kikutani a su salida de la c&aacute;rcel tras 16 a&ntilde;os de condena por homicidio. En las primeras p&aacute;ginas s&oacute;lo sabemos la angustia y la desubicaci&oacute;n del maestro ante un mundo sin aparentes barrotes, no la causa de su encarcelamiento, que tardaremos en conocer casi un centenar de p&aacute;ginas. Eso permite que no juzguemos de manera aleatoria a Kikutani ni que lo definamos de un modo ligero y t&oacute;pico. Seguimos sus pasos por un mundo de centros comerciales, rascacielos y escaleras mec&aacute;nicas. Kikutani se siente fuera de lugar, debe aprender a vivir de nuevo en una sociedad desconocida y a la que teme pertenecer por sus actos pasados. Los a&ntilde;os en la c&aacute;rcel le han convertido en introvertido, ermita&ntilde;o, desconfiado y temeroso.<br />Cuando Kikutani escapa por una noche a su pueblo descubrimos el brutal crimen que cometi&oacute;. Es como un derechazo en la mand&iacute;bula. El hombre desubicado y temeroso hab&iacute;a matado a su mujer y herido a su amante. Y lo m&aacute;s duro, no siente remordimientos. Yoshimura es un maestro en describir la psicolog&iacute;a de su personaje, sus partes sombr&iacute;as y sus miedos, su readaptaci&oacute;n al mundo y la distancia con su pasado, la soledad y el concepto de libertad. El hombre tranquilo que se transforma en lobo&hellip;<br />Todo el libro describe el intento de Kikutani por reintegrarse a una sociedad diferente a la que conoci&oacute;, por encontrar su libertad entre otro tipo de barrotes, por afrontar su pasado (no hay ni piedad, adoctrinamiento o demagogia). Hay algo en la forma de escribir y de entender la vida de Yoshimura que anticipa ese final duro y amargo, ese destino inexorable al que se dirige el protagonista.<br />Me pregunto en qu&eacute; ciudad encontrar&eacute; mi siguiente libro de Yoshimura. Y qui&eacute;n estar&aacute; a mi lado. Jes&uacute;s, muchas gracias por el regalo.<br /><br /><br />Kikutani se estir&oacute; sobre la estera de su celda y mir&oacute; su pulgar dobl&aacute;ndose y girando alrededor de sus otros dedos: lo ve&iacute;a como si fuera un ser vivo. En ese momento, una mosca que qui&eacute;n sabe c&oacute;mo se hab&iacute;a metido en la c&aacute;rcel vol&oacute; entre los barrotes de su celda, gir&oacute; un momento zumbando y se pos&oacute; en el borde del estante. Los ojos de Kikutani se fijaron en la mosca, el primer ser vivo que hab&iacute;a visto en la celda desde su llegada a la c&aacute;rcel. Cuando remont&oacute; vuelo del estante, Kikutani temi&oacute; que desapareciera entre los barrotes, pero volvi&oacute; a posarse en la juntura de las dos esteras que le serv&iacute;an de cama. Flexionando sus patitas, se frot&oacute; las alas y despu&eacute;s se qued&oacute; perfectamente quieta. Kikutani se congel&oacute; y despu&eacute;s lentamente levant&oacute; las piernas hacia el pecho y empez&oacute; a retroceder d de a cent&iacute;metros, hasta que pudo tomar su gorra de trabajo, que estaba sobre el uniforme. Cuando la mosca empez&oacute; a frotarse las alas otra vez, &eacute;l se precipit&oacute; y con habilidad la atrap&oacute; con la gorra. Le pareci&oacute; casi milagroso que hubiera podido atrapar algo tan inteligente y tan r&aacute;pido.<br />Volvi&oacute; a sentarse y empez&oacute; a plegar la gorra cuidadosamente, hasta que aparecieron las alas de la mosca por la diminuta apertura entre la gorra y la estera. Evalu&oacute; la situaci&oacute;n un momento y decidi&oacute; que el &uacute;nico modo en que pod&iacute;a impedir que su prisionera se le escapara era cortarle las alas. Inmovilizando a la mosca con el borde de la gorra, delicadamente le arranc&oacute; la mitad de cada ala; despu&eacute;s lentamente levant&oacute; la gorra y tom&oacute; la mosca. Segu&iacute;a temiendo que la mosca desapareciera si la soltaba; as&iacute; que tir&oacute; de una hebra de su toalla y trat&oacute; de atar a la mosca con ella. Esto result&oacute; m&aacute;s dif&iacute;cil de lo que hab&iacute;a esperado, pero al fin logr&oacute; hacer un nudo bajo el abdomen de la mosca y el otro extremo lo at&oacute; a un l&aacute;piz. La mosca mov&iacute;a lo que quedaban de sus alas, pero no hac&iacute;a m&aacute;s que rodar en la estera, incapaz de alzar el vuelo.<br />Kikutani acerc&oacute; la mosca a sus ojos. En el extremo de las patas ten&iacute;a un gancho en forma de garra y encima de los ojos hab&iacute;a antenas delicadas. Las manchas que corr&iacute;an en su lomo, hasta el abdomen, estaban cubiertas de finos pelos. A la ma&ntilde;ana siguiente lo alivi&oacute; encontrar a la mosca caminando por la estera. La mir&oacute; mientras com&iacute;a su desayuno y supuso que estar&iacute;a muerta a la hora en que &eacute;l volver&iacute;a al trabajo; pero cuando lleg&oacute; a la celda esa noche segu&iacute;a viva, ocupada en rascar la estera con sus patitas. Kikutani us&oacute; un palillo para depositar una gota de su caldo de verduras en la cabeza de la mosca y al cabo de un momento la vio mover la boca. Pas&oacute; esa velada otra vez contempl&aacute;ndola, pero a la ma&ntilde;ana siguiente la encontr&oacute; tendida de espaldas, muerta. Las patas estaba rizadas, duras y las medias alas estaban fl&aacute;cidas. Esper&oacute; casi una semana antes de librarse del peque&ntilde;o cad&aacute;ver; no hubo cambio externo en su apariencia, pero la sent&iacute;a seca y quebradiza.<br /><strong>Akira Yoshimura<br /><em>Bajo palabra (traducci&oacute;n de C&eacute;sar Aira)</em></strong></span></span></span></div>]]></description>            <pubDate>Fri, 06 Nov 2009 04:15:00 +0100</pubDate>        </item>        <item>            <title>Problemas de Geografía Personal (Luis García Montero)</title>            <link>http://despuesdelnaufragio.blogcindario.com/2009/10/00696-problemas-de-geografia-personal-luis-garcia-montero.html</link>            <description><![CDATA[<div style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="color: #000000;">Nunca s&eacute; despedirme de ti, siempre me quedo <br />con el fr&iacute;o de alguna palabra que no he dicho, <br />con un malentendido que temer, <br />ese hueco de torpe inexistencia <br />que a veces, gota a gota, se convierte <br />en desesperaci&oacute;n. <br /><br />Nunca se despedirme de ti, porque no soy <br />el viajero que cruza por la gente, <br />el que va de aeropuerto en aeropuerto <br />o el que mira los coches, en direcci&oacute;n contraria, <br />corriendo a la ciudad <br />en la que acabas de quedarte. &nbsp;<br /><br />Nunca s&eacute; despedirme, porque soy <br />un ciego que tantea por el t&uacute;nel <br />de tu mano y tus labios cuando dicen adi&oacute;s, <br />un ciego que tropieza con los malentendidos <br />y con esas palabras <br />que no saben pronunciar. &nbsp;<br /><br />Extra&ntilde;ado de amor, <br />nunca puedo alejarme de todo lo que eres. <br />En un hueco de torpe inexistencia, <br />me voy de m&iacute; <br />camino a la nada. <br /><strong>Luis Garc&iacute;a Montero <br /><em>Problemas de Geograf&iacute;a Personal (en Poes&iacute;a Urbana)</em></strong></span></span></span></div>]]></description>            <pubDate>Fri, 30 Oct 2009 04:44:00 +0100</pubDate>        </item>        <item>            <title>(XXIX) Entre dos cielos...</title>            <link>http://despuesdelnaufragio.blogcindario.com/2009/10/00695-xxix-entre-dos-cielos.html</link>            <description><![CDATA[<div style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="color: #000000;">El d&iacute;a despu&eacute;s de un viaje soy un c&uacute;mulo de recuerdos y sentimientos, de im&aacute;genes y sensaciones que se cruzan de manera ca&oacute;tica y, a la vez, c&aacute;lida. Miro a mi cielo y vuelvo al cielo gaditano, a la voz de mis amigos, la sonrisa en mi cara, la soledad en el avi&oacute;n y los aeropuertos, el cansancio, la libertad que da todo viaje, todo movimiento, los d&iacute;as fuera de mi vida y de m&iacute;. Porque viajar es tomar distancia no s&oacute;lo con nuestra vida, tambi&eacute;n con nosotros mismos. <br />La niebla y la &uacute;ltima oscuridad de la noche cercaban los montes bilba&iacute;nos. Parec&iacute;a el paisaje de un sue&ntilde;o. Los pasajeros somnolientos tomaban un primer caf&eacute; o dorm&iacute;an con la cabeza apoyada en el hombro de su pareja. Un par de mujeres le&iacute;an despreocupadas. Compr&eacute; el primer libro del viaje. Experimentos con la verdad, de Paul Auster. Sal&iacute; de mi vida para entrar en las palabras del ensayo de Auster, un ensayo sobre el arte de escribir donde se cruzan caminos y lecturas al azar.<br />Siempre me emociona el momento donde el avi&oacute;n levanta el vuelo, un truco de magia imposible que me hace creer que es la tierra la que huye del contacto con el avi&oacute;n. A ocho mil metros se borran las barreras, la rapidez&nbsp; y el caos, los nudos en el est&oacute;mago y esa parte de m&iacute; donde soy s&oacute;lo emociones. Es la distancia justa para mirar dentro y fuera de m&iacute;&hellip; entre dos cielos, mi coraz&oacute;n sale de ti.<br />Hay algo atractivo en las grandes terminales. Y es ese cruce con otras miradas, otros idiomas, otros pasos. La condensaci&oacute;n de una porci&oacute;n del mundo entre unas paredes de cristal. Mientras esperaba para embarcar de nuevo pens&eacute; en c&oacute;mo mis viajes de los &uacute;ltimos a&ntilde;os no han sido tur&iacute;sticos o culturales, sino que han sido viajes a otras personas. No iba a C&aacute;diz; iba a Jes&uacute;s, a Natalia, a Mamen.<br />Cruc&eacute; la pista de aterrizaje a pie. El cielo gaditano limpio, azul, acogedor. Mi mochila roja al hombro. Y yo expectante y nervioso e impaciente por los d&iacute;as que estaba por vivir. Hace a&ntilde;o y medio mi primer viaje a C&aacute;diz fue una reacci&oacute;n a la necesidad de salir de las cuatro paredes que me ahogaban, que me emponzo&ntilde;aban, que no me dejaban avanzar. En esta ocasi&oacute;n extra&ntilde;aba a mis amigos.<br />Siento que me deshago cuando entro en el abrazo del otro y me cobijo entre sus brazos. En esta ocasi&oacute;n fue Jes&uacute;s quien me recibi&oacute; y quien me dej&oacute; un hueco donde cobijarme por unos segundos. A veces olvido el poder redentor y sanador de un abrazo, c&oacute;mo en los brazos de otra persona puedes sentir alegr&iacute;a, p&eacute;rdida o bienestar. Jes&uacute;s no se separ&oacute; de mi lado en este viaje. Me ense&ntilde;&oacute; a su gente y sus lugares. Siento que lo conozco un poco mejor, que se ha quedado dentro de m&iacute; de una manera &iacute;ntima, amigable. Una de los recuerdos m&aacute;s hermosos de este viaje fue comprobar el cari&ntilde;o que despierta Jes&uacute;s entre sus amigos, los abrazos y mimos que recibe, la cantidad de personas que lo quieren y estiman, que buscan su compa&ntilde;&iacute;a o su consejo. Eso dice mucho de este gaditano, es puro coraz&oacute;n. <br />Natalia apareci&oacute; en uno de los lugares favoritos de Jes&uacute;s, el O&acute;Connells. Mi timidez, a&uacute;n con las personas que conozco, no me ayuda a saber presentarme o despedirme, siempre la palabra y el gesto inadecuado. Natalia es una mujer chispeante, divertida, con una sempiterna sonrisa en la boca y buen humor. Y ahora madre. Hace a&ntilde;o y medio no me atrev&iacute; a abrazarla por su embarazo. En esta ocasi&oacute;n no supe c&oacute;mo hacerlo por mi conocida torpeza. A&uacute;n as&iacute;, sentirla junto a mi mejilla fue uno de esos momentos donde crees que el mundo va a c&aacute;mara lenta. Alg&uacute;n d&iacute;a podr&eacute; dar esos abrazos de oso que s&oacute;lo he conseguido dar a un peque&ntilde;o n&uacute;mero de personas, esos abrazos donde cubro por entero a la otra persona con mi cuerpo e intento que se sienta a salvo y tranquilo entre mis brazos. Me perd&iacute; en observar sus cuidados para con Alma, su forma de mirarla, de hablar de ella, de calmarla con un simple gesto o caricia. La magia inabarcable de las madres. La primera mirada a Alma: en la silla, amodorrada, extra&ntilde;ada, callada. Al poco rato la ten&iacute;a en mis brazos, risue&ntilde;a, juguetona. Alma fue la principal acaparadora de miradas y cari&ntilde;os. Un encanto de beb&eacute;.<br />Mamen s&oacute;lo pudo estar un momento. Sigue siendo esa mujer de frases desternillantes y mirada cercana, capaz de arrancarte una carcajada o las ganas de mimarla por su manera de ser. Una t&iacute;mida a&uacute;n mayor que yo que en este encuentro se despoj&oacute; de su timidez. Una mujer de peque&ntilde;a estatura y enorme coraz&oacute;n. S&eacute; que he de conformarme con el tiempo compartido, sean 5 minutos o 5 d&iacute;as, pero siempre me sabe a poco con ella. Fue agridulce verla desaparecer por la calle San Francisco.<br />Tambi&eacute;n me gustar&iacute;a nombrar a In&eacute;s, una amiga de Jes&uacute;s que se uni&oacute; el domingo por la tarde, una gaditana/madrile&ntilde;a que supo integrarse en un desconocido grupo de obsesos lectores. C&aacute;lida, entra&ntilde;able, impulsiva e inquieta, fue un placer descubrirla, hablar con ella e intentar hacerle ver qu&eacute; ten&iacute;a de bueno. La noche de domingo fue para desvariar sobre amores y desamores. A veces los viajes traen lugares o personas inesperadas que te reconfortan y te hacen sonre&iacute;r. Viajes al sur de la frontera y al oeste del sol&hellip;<br />Se mezclan las im&aacute;genes de estos tres d&iacute;as, no consigo quedarme con una sola para describirla. Las risas, las frases inolvidables, el cielo gaditano al alcance de los sue&ntilde;os, los pasillos de una facultad de aires &aacute;rabes, las calles luminosas y amigables, el encuentro con la escritora y profesora Nieves V&aacute;zquez, que me firm&oacute; su libro El d&iacute;a de la ballena, las tapas exquisitas, el bizcocho de Jes&uacute;s, la placidez del atardecer en la plaza de Mina, el caos de las librer&iacute;as, las noches donde me qued&eacute; prendado de un cielo donde una solitaria estrella brillaba junto a una media luna. Soy im&aacute;genes desordenadas&hellip;<br />Las librer&iacute;as de Raimundo son los lugares perfectos para los lectores empedernidos. Librer&iacute;as&nbsp; de viejo donde se acumulan estanter&iacute;as y libros en espacios peque&ntilde;os y donde pierdes la noci&oacute;n del tiempo y descubres peque&ntilde;as joyas o ediciones de libros que te recuerdan tu infancia en blanco y negro. Los libros amarillos, con un poco de polvo y los nombres de sus anteriores due&ntilde;os. No tocabas s&oacute;lo un objeto, tambi&eacute;n las huellas de docenas de personas que ya no existen, una mano tendida al pasado, a otro lector. Se me escap&oacute; un grito de alegr&iacute;a cuando descubr&iacute; un libro de Akira Yoshimura enterrado entre un mont&oacute;n de t&iacute;tulos desconocidos. Fue un momento de pura felicidad y congoja, como el reencuentro con un amigo que pensabas nunca volver&iacute;as a ver. La vida es as&iacute;, un encuentro con lo inesperado. <br />No s&eacute; c&oacute;mo agradecer a estos gaditanos tan lindos los d&iacute;as pasados a su lado. S&oacute;lo s&eacute; que ya pasen dos meses o quince a&ntilde;os, siempre vuelvo. Necesito estos viajes gaditanos, me lleno de la luz de su tierra y su gente.<br /><br /><br />Atardec&iacute;a. El mundo a ocho mil metros. Las ciudades como constelaciones terrestres&hellip; entre dos cielos, mi coraz&oacute;n vuelve a m&iacute;&hellip;<br /><br /><br /></span></span></span></div>]]></description>            <pubDate>Thu, 29 Oct 2009 00:19:57 +0100</pubDate>        </item>        <item>            <title>We Are Golden (Mika... y Mariola)</title>            <link>http://despuesdelnaufragio.blogcindario.com/2009/10/00694-we-are-golden-mika-y-mariola.html</link>            <description><![CDATA[<div style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="color: #000000;">Entr&eacute; en una cafeter&iacute;a para hojear los libros comprados. Hab&iacute;a un grupo de hombres y mujeres que charlaban de manera febril y contagiosa. Me gust&oacute; observar su mirada brillante y despreocupa, la risa en tiempos tan adustos, las expresiones que parec&iacute;an recordar una lejana infancia. Junto a mi caf&eacute;, la bolsa abierta y un par de libros sobre la mesa. Le&iacute;a el inicio de Menos que cero cuando una canci&oacute;n pegadiza desvi&oacute; mi atenci&oacute;n de las hojas al televisor colgado de la pared. Mika cantaba su &uacute;ltimo single, We Are Golden, en un v&iacute;deo colorista, loco, animado&nbsp; y de imparable ritmo. Sal&iacute; de la cafeter&iacute;a con la canci&oacute;n dando vueltas en mi cabeza.<br />Me gusta esta canci&oacute;n de Mika por su alegr&iacute;a, por su ritmo desenfadado, porque me hace saltar y mover los pies y tararear la letra y me hace sentir bien, el contrapunto perfecto a las canciones melanc&oacute;licas que suelo escuchar. Y, sobre todo, me gusta escuchar a Mika porque me lleva a Mariola, una de las personas que m&aacute;s quiero. La voz cambiante de Mika se confunde con la voz c&aacute;lida (el alma c&aacute;lida) de&nbsp; Mariola, una voz que siempre est&aacute; dispuesta a animar, a pegar capones, a decirme lo que hago bien o las cagadas que nunca deb&iacute; haber hecho, una voz sonriente o jocosa, ir&oacute;nica o sorprendida. La melod&iacute;a de esta canci&oacute;n me servir&iacute;a para intentar definir a Mariola, algunos momentos tranquilos se cruzan con otros hom&eacute;ricos e impetuosos, c&aacute;lidos, desentonados, juguetones y sencillos. <br />Siempre es hermoso que un libro o una canci&oacute;n o una calle te lleven a una persona.<br /><br /><br /><strong>We Are Golden (Mika)</strong><br /><br /><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=31ccfbd" width="353" height="132" type="application/x-shockwave-flash" quality="high" wmode="transparent"></embed><br /><br />Teenage dreams in a teenage circus<br />Running around like a clown on purpose<br />Who gives a damn about the family you come from?<br />No giving up when you&acute;rdeprimavera9022re young and you want some<br /><br />Running around again<br />Running from running<br /><br />Waking up<br />In the midday sun<br />What&acute;s to live for?<br />You could see what I&acute;ve done<br />Staring at emotion<br />In the light of day<br />I was running<br />From the things that you&acute;d say<br /><br />We are not what you think we are<br />We are golden, we are golden.<br />We are not what you think we are<br />We are golden, we are golden.<br /><br />Teenage dreams in a teenage circus<br />Running around like a clown on purpose<br />Who gives a damn about the family you come from?<br />No giving up when you&acute;re young and you want some<br /><br />Running around again<br />Running from running<br />Running around again<br />Running from running<br /><br />I was a boy<br />At an open door<br />Why you staring<br />Do you still think that you know?<br />Looking for treasure<br />In the things that you threw<br />Like a magpie<br />I live for glitter, not you<br /><br />We are not what you think we are<br />We are golden, we are golden.<br />We are not what you think we are<br />We are golden, we are golden.<br /><br />Teenage dreams in a teenage circus<br />Running around like a clown on purpose<br />Who gives a damn about the family you come from<br />No giving up when you&acute;re young and you want some<br /><br />Now I&acute;m sitting alone<br />I&acute;m finally looking around<br />Left here on my own<br />I&acute;m gonna hurt myself<br />Maybe losing my mind<br />I&acute;m still wondering why<br />Had to let the world let it bleed dry<br /><br />We are not what you think we are<br />We are not what you think we are<br />We are not what you think we are<br />We are golden, we are golden<br /><br />Teenage dreams in a teenage circus<br />Running around like a clown on purpose<br />Who gives a damn about the family you come from<br />No giving up when you&acute;re young and you want some<br /><br />Running around again<br />Running from running<br />Running around again<br />Running from running<br /><br />We are not what you think we are<br />We are golden, we are golden.<br /><br />El v&iacute;deo se puede ver en el siguiente enlace: <a href="http://www.youtube.com/watch?v=p2Gh1U14RZA" target="_self">http://www.youtube.com/watch?v=p2Gh1U14RZA</a><br /><br /><embed pluginspage="http://www.macromedia.com/go/getflashplayer" src="http://www.youtube.com/v/p2Gh1U14RZA&amp;rel=1" width="434" height="358" rel="http://www.youtube.com/watch?v=p2Gh1U14RZA" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent"></embed></span></span></span></div>]]></description>            <pubDate>Wed, 28 Oct 2009 04:24:00 +0100</pubDate>        </item>    </channel></rss>